REUTERS
6 de marzo de 2016 / 08:24 p.m.

Washington.- El aspirante a la nominación republicana Ted Cruz consolidó su sitio como principal rival del hasta ahora favorito Donald Trump, al obtener la victoria frente al magnate de los bienes raíces en las primarias de dos estados de un total de cuatro contiendas disputadas el sábado en Estados Unidos.

Ambos centrarán ahora su atención en un enfrentamiento crucial en Michigan el martes, en busca de transformarse en el candidato a la presidencia por el partido republicano en las elecciones del 8 de noviembre.

Las victorias divididas entre Trump y Cruz en las primarias y asambleas del sábado representaron una derrota para los miembros más poderosos del Partido Republicano, que se oponen a Trump y sugieren que prefieren a Marco Rubio, el senador estadounidense que resultó desplazado en las cuatro contiendas.

"Creo que es momento de que él se retire de la carrera", dijo Trump sobre Rubio. "Quiero una carrera uno a uno con Ted", agregó.

La campaña republicana se trasladará el domingo a Puerto Rico y el martes a Michigan, Misisipí, Idaho y Hawaii, donde Trump espera expandir su liderazgo.

En el frente demócrata, la favorita para la nominación Hillary Clinton ganó el sábado en Luisiana, mientras que su rival Bernie Sanders se impuso en Kansas y Nebraska, en resultados que ampliaron levemente la ventaja en el número de delegados con que cuenta la aspirante por sobre el senador de Vermont.

El próximo paso en la campaña demócrata es la primaria en Maine del domingo y un debate nacional por televisión en la noche del mismo día desde Flint, Michigan, una ciudad de mayoría negra que ha sufrido una crisis sanitaria por la contaminación en el suministro de aguas.

En una entrevista realizada el domingo, Clinton restó importancia a la incertidumbre legal de la investigación federal en curso sobre su uso de un servidor de correos electrónicos privados para su trabajo como secretaria de Estado.

"Bueno, no hay bases para eso", dijo al programa de CBS "Face the Nation", después de ser consultada por los temores de miembros de su partido de que ella o algunos de sus colegas del Departamento de Estado puedan ser procesados.