11 de febrero de 2015 / 05:00 p.m.

La pelea fue el 11 de febrero de 1990 en Tokio, Japón. Tyson entraba al combate como el campeón invicto de peso completo del mundo. Tenía los títulos de la WBC, WBA e IBF. 'Iron Mike' era tan dominante que  noqueó a sus primeros 19 rivales, 12 de ellos en el primer round. Se convirtió en el monarca más joven de peso completo a la edad de 20 años. Seis veces había hecho apariciones en la portada de Sports Illustrated.

Buster entraba al combate con una probabilidad en las apuestas de ganar 42-1.  Nadie pensaba que iba poder causarle daño a Mike Tyson. Muchos pensaban que este compromiso era de mero trámite para que luego se enfrentara a Evander Holyfield. 

Douglas había perdido a su mamá unas semanas antes, por lo que pocos se imaginaban que fuera estar concentrado al 100 por ciento.

Desde el primer round, Buster empezó a manejar efectivamente su jab izquierdo que ayudó para estar dominando a Tyson. Después de dos asaltos Douglas tenía una ventaja de 52 a 16 en golpes acertados.

En los rounds 4-7 seguía dominando Buster, pero Mike empezó a conectar unos puñetazos muy efectivos. En el octavo episodio Tyson mandaría a Douglas a la lona pero se levantó tras nueve segundos de conteo por el referee.

Finalmente en el décimo round, Douglas con una excelente combinación de izquierda y derecha derribó por primera vez a Mike Tyson y aunque intentó levantarse el referee dio el conteo de 10 segundos para terminar el combate. 

Después de la victoria, le preguntaron a Douglas cuál fue la clave "Debido a mi mamá. Que Dios la bendiga". La sorpresa se consumió. Algunos periodistas de Estados Unidos consideran este suceso más increíble que el triunfo de los Jets sobre los Colts en el Super Bowl III o cuando los norteamericanos vencieron a la Unión Soviética en el hockey sobre hielo de 1980. 

Nadie lo podía creer, Tyson había perdido su reinado como alguien intocable e invencible. Un evento que se sigue hablando 25 años después.

JOSÉ MANUEL VILLALVA