AP
21 de mayo de 2015 / 05:22 p.m.

Colombia.- Los habitantes del municipio colombiano de Salgar iniciaron la tarde del jueves el sepelio colectivo de 33 de las 84 víctimas fatales causadas por una avalancha que en el amanecer del lunes arrasó casas con familias enteras.

Los 33 féretros llegaron desde la ciudad de Medellín hacia las tres y media de la tarde hora local y fueron instalados en la plaza principal del pueblo. Apenas los carros mortuorios empezaron a recorrer las calles del lugar empezaron a sonar los pitos y las campanas de la iglesia.

La ceremonia religiosa la encabezará monseñor Noel Antonio Londoño, obispo del municipio de Jericó, cercano a Salgar.

John Edison Londoño, el enterrador de Salgar, perdió en la avalancha del lunes a ocho parientes por parte de su madre y a siete allegados de su padre. Los cadáveres de sus familiares todavía están en la ciudad de Medellín para la respectiva necropsia. En breve tendrá que darles sepultura.

"Para mí este día va a ser muy duro porque vamos a sepultar (33) cuerpos de las víctimas de la avalancha", comentó Londoño en entrevista con The Associated Press.

Fue el padre de la parroquia de Salgar quien le dio el trabajo por el que gana 592 mil pesos.

Según dijo, "hay que estar en pie de lucha para ayudar a sepultar a nuestros compatriotas y me han estado apoyando sepultureros de otras poblaciones". Explicó que el cementerio cuenta con 101 bóvedas disponibles pero que no están habilitadas porque en diferentes secciones hay mucha humedad. Informó que el camposanto tiene capacidad para unas 500 sepulturas.

A través de su secretario de Estado, cardenal Pietro Parolin, el papa Francisco se solidarizó con Colombia y con las víctimas de Salgar y ofreció "sufragios al Señor por el eterno descanso de los fallecidos".

Funeral en Salgar
Funeral en Salgar | AP

En el mensaje enviado al obispo Londoño, el papa también pidió caridad para las personas que perdieron sus hogares o sus bienes personales.

Salgar pertenece al departamento de Antioquia y está ubicado a 265 kilómetros al noroeste de Bogotá. En las primeras horas del lunes, la quebrada La Liboriana se desbordó y se llevó consigo a familias enteras.

El campesino Álvaro Hernández, quien perdió a 16 de sus familiares, será otro de los asistentes al sepelio. Entre los pocos que se salvaron de su familia está su nieto de 11 meses, Jhosep Díaz, quien fue encontrado en medio del lodo un par de horas después del alud.

"Ya me encuentro en Salgar... Dejé a mi nieto Jhosep en la clínica y... estoy contento porque los médicos me dijeron que está sanando de a poquito. Espero que dentro de cuatro o cinco días me le entreguen", dijo Hernández, de 59 años, en diálogo con AP.

A Jhosep, observó, "Dios le dio una segunda oportunidad y va a ser un verraco y hay que protegerlo porque desafortunadamente perdió a su mamá (en la avalancha) y hace un año había perdido a su padre" en un homicidio.

De los 33 muertos que serán enterrados el jueves siete son familiares de Hernández, entre ellos la madre de Jhosep.

Funeral en Salgar

No está claro aún cuántas personas permanecen desaparecidas, pero las autoridades han dicho que las posibilidades de hallarlas con vida son mínimas.

La de Salgar es tal vez la mayor tragedia en Colombia desde el terremoto que en 1999 sacudió a la ciudad de Armenia y dejó más de mil  muertos.

El presidente Juan Manuel Santos ha prometido reconstruir las viviendas perdidas y proporcionar refugio y asistencia a los afectados.

La accidentada orografía de Colombia, ubicado en una zona con actividad sísmica en el extremo norte de los Andes, combinada con la mala calidad de las construcciones hace del país uno de los más propensos a los desastres en Latinoamérica.

Más de 150 catástrofes lo han sacudido en los últimos 40 años, las cuales han cobrado más de 32 mil vidas y afectado a más de 12 millones de personas, según el Banco Interamericano de Desarrollo.