24 de enero de 2014 / 07:13 p.m.

Ginebra, Suiza  — Las delegaciones del gobierno sirio y de la oposición respaldada por Occidente que busca derrocarlo se verán cara a cara "en la misma sala" el sábado por primera vez, anunció un mediador de las Naciones Unidas.

El mediador Lajdar Brahimi se reunió por separado con ambos grupos durante dos días en un intento por encontrar una solución —o al menos algunos puntos en común— a una guerra civil que ha dejado por lo menos 130 mil muertos.

"Vamos a reunirnos mañana. Espero que sea un buen comienzo y que continuemos hasta fines de la semana próxima", afirmó.

Brahimi hizo su anuncio después que el gobierno sirio amenazó con retirar a su delegación de Suiza si no empezaban "conversaciones serias" el sábado.

La oposición, que accedió al diálogo de paz sólo después de intensas presiones diplomáticas, se había resistido a sentarse frente a frente con personeros del gobierno del que insiste debe dejar el poder. Las conversaciones directas planeadas para el viernes entre el gobierno sirio y la Coalición Nacional Siria se habían cancelado.

La reunión de paz de Ginebra se propone contener la violencia que ha forzado a millones de personas a huir, desestabilizando la región y convirtiendo Siria en un imán para los milicianos inspirados por al-Qaida.

Muchos diplomáticos consideran que las negociaciones directas son la mejor esperanza para una eventual salida a la guerra civil siria de tres años. Hasta ahora, ambas partes habían pasado su tiempo en Suiza reafirmando sus posiciones, calificándose mutuamente de terroristas y culpándose una a otra por sumir al país en ruinas.

Mientras tanto, la lucha continuaba el viernes en varios puntos de Siria, incluso en las inmediaciones de Damasco. Las fuerzas del gobierno bombardearon zonas en poder de los rebeldes en la ciudad de Alepo, según el Observatorio Sirio por los Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña, y activistas locales.

Manifestantes en varias ciudades sirias protestaron contra las conversaciones de Ginebra bajo el argumento de que Assad ha demostrado con los ataques a su pueblo que antepone la violencia a las negociaciones.

"Nos bombardean y a nadie le importa", dijo un manifestante en la ciudad de Sabqa. "El régimen de Assad no comprende el idioma del diálogo. Removeremos a este régimen criminal por la fuerza", era la inscripción de un cartel.

Combatientes chiíes de la organización extremista Jezbolá, del Líbano, luchan junto a las fuerzas de Assad en el área oriental de Ghuta, dijo el Observatorio. Los rebeldes que los enfrentan incluyen extremistas del grupo Estado Islámico de Irak y el Levante, dominado por yihadistas extranjeros, agregó.

AP