2 de mayo de 2014 / 05:22 p.m.

SLAVIANSK, Ucrania.- Rebeldes prorrusos derribaron el viernes dos helicópteros ucranianos, provocando la muerte de dos tripulantes, mientras Kiev reforzaba el asedio a la ciudad de Slaviansk, controlada por grupos separatistas, en una maniobra que Moscú calificó como ataque "criminal".

Aunque las fuerzas ucranianas parecían estar realizando una de sus operaciones más coordinadas hasta el momento, su avance en el terreno era limitado.

Sin embargo, el portavoz del presidente ruso Vladimir Putin acusó a Kiev de disparar contra civiles desde el aire en una "acción punitiva" que estaba minando el plan internacional de paz para la región.

Rusia está "extremadamente preocupada" sobre el destino de los rusos en la ciudad, incluyendo a un enviado para ayudar a liberar a un rehén alemán y otros extranjeros, agregó.

Moscú tiene decenas de miles de soldados apostados en la frontera y ha reclamado su derecho a invadir si los habitantes de habla rusa son agredidos.

Periodistas de Reuters en Slaviansk, el bastión más fortificado de los separatistas prorrusos en el este de Ucrania, escucharon disparos y vieron a un helicóptero abrir fuego antes del amanecer.

Diez horas después, la ciudad estaba mayormente tranquila, con tiendas cerradas y separatistas armados en control de las calles.

Fuerzas ucranianas en vehículos blindados tomaron posiciones cerca de los suburbios, pero los rebeldes aún mantenían el control de la mayor parte de la ciudad de 130.000 habitantes. Los militantes separatistas prorrusos también realizaron más avances el jueves, tomando el centro de control de trenes para la región de Donetsk, dijo un funcionario ferroviario. Al cortar la electricidad, habían paralizado todo el tráfico de trenes.

Kiev dijo que el lanzamiento de los misiles que derribaron sus helicópteros era una evidencia de que las fuerzas rusas estaban en la ciudad. Moscú niega tener soldados en el terreno.

No obstante, los relatos del Kremlin de graves amenazas a los civiles subrayan el riesgo de una maniobra rusa para tomar el territorio antes de una votación que los rebeldes quieren realizar el 11 de mayo para obtener un mandato para separarse de Kiev, como el referendo celebrado en la región de Crimea antes de que Moscú la anexionara en marzo.

RUIDO DE CAÑONES

En la plaza ubicada frente al Ayuntamiento en Slaviansk, unas 100 personas se reunieron el viernes y dijeron que estaban pidiendo a Putin que envíe soldados para ayudarlos.

La empresaria Tamara Voshchanaya dijo: "¿Qué puedes pensar cuando el sonido de cañones te hace saltar de la cama, cuando helicópteros están sobrevolando y disparando a nuestra gente?".

"Estamos listos para mantenernos firmes, no abandonaremos a la gente. Dennos armas y nosotros también iremos contra el sector de derecha", agregó, refiriéndose al grupo nacionalista ucraniano, que Moscú dice está amenazando a los rusoparlantes en Ucrania.

En las afueras de la ciudad, ocho vehículos blindados ucrananios cortaban la carretera, pero enfrentaban un cordón de vecinos que les gritaban que se fueran. Algunos rebeldes armaron nuevas barricadas con árboles caídos.

La popularidad de Putin se ha incrementado con la toma de Crimea.

Esta semana restauró la tradición de la era soviética de realizar un desfile por el Día del Trabajador en la Plaza Roja, donde las personas que marchaban portaban carteles elogiando la captura de territorio ucraniano.

La Unión Europea dijo que estaba siguiendo los eventos en el este de Ucrania con creciente preocupación. Pero Kiev no es miembro de la OTAN y líderes occidentales han dejado claro que no pelearán para defender a Ucrania.

Reuters