10 de abril de 2014 / 05:24 p.m.

BUENOS AIRES.- Centrales sindicales argentinas desafiaban el jueves con una amplia huelga general de un día a la presidenta Cristina Fernández, cuya popularidad se debilita mientras una alta inflación golpea el poder de compra de la población y crece la violencia urbana.

La protesta, a la que adherían sindicatos del transporte público y gremios importantes como camioneros y trabajadores estatales, busca un reajuste de los salarios y una disminución de los elevados impuestos a las remuneraciones, tras una devaluación del peso de 35 por ciento en 12 meses.

En las vacías calles de Buenos Aires, la capital argentina, no circulaban autobuses y tampoco funcionaban los trenes de cercanías, dando cuenta de la masividad de la huelga. Muchos colegios no dictaron clases y numerosas tiendas estaban cerradas por la ausencia de empleados.

"Hay trabajadores que están de acuerdo con el paro y lo hacen, hay otros que no están de acuerdo y quieren concurrir a sus lugares de trabajos y no pueden hacerlo", dijo a periodistas el jefe de Gabinete de ministros del Gobierno, Jorge Capitanich, quien fustigó a los organizadores de la huelga.

El funcionario atacó principalmente al sindicalista Luis Barrionuevo, líder de la central de trabajadores Azul y Blanca, de quien dijo que organizó la protesta por motivos políticos y no gremiales.

Según Capitanich, Barrionuevo está alineado con el líder opositor Sergio Massa, un peronista que abandonó el Gobierno y está agrupando detrás de sí a fuerzas de la oposición y a detractores del oficialismo de cara a las elecciones presidenciales de fines del 2015.

Barrionuevo respondió que "la medida de fuerza había que tomarla porque el Gobierno no atiende los reclamos" y dijo que "la presidenta está en otro mundo, en el mundo de las maravillas, de las mentiras".

El secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT), Hugo Moyano, otro de los organizadores de la huelga, aseguró que la presidenta se maneja con "soberbia" y pidió escuchar los reclamos.

"El paro es para ratificar que haya paritarias (negociaciones salariales) libres", dijo Moyano, quien pidió también un aumento salarial "de emergencia" a jubilados y medidas gubernamentales para paliar la creciente violencia urbana.

Moyano, también líder de los camioneros, comanda un sindicato que engloba desde el transporte de periódicos, de combustibles y caudales hasta la recolección de basura y la provisión de comida para las compañías aéreas.

Uno de los motivos de la huelga es el pedido de un actualización por inflación del impuesto a las ganancias, que se aplica sobre los salarios.

Argentina padece una de las mayores tasas de inflación del mundo que este año superaría un 30 por ciento, mientras la economía está dando señales de agotamiento tras casi una década de fuerte crecimiento.

La escala salarial sobre la que se aplica el tributo apenas se ha actualizado en los últimos años y quedó desfasada debido a los ajustes de los sueldos por la elevada inflación en el país.

La escala para la imposición del tributo no se actualiza automáticamente por el aumento del costo de la vida, sino que depende de la decisión de la mandataria.

La huelga, que se prolongará durante todo el jueves, afectará a la principal región agroexportadora en momentos en que la cosecha de soja, el principal cultivo del país, se encuentra en su apogeo.

Argentina es el mayor exportador mundial de aceite y harina de soja y el tercero de maíz.La alta conflictividad social en Argentina, donde son frecuentes los cortes de calles y las manifestaciones por reclamos sociales, suele profundizarse durante la celebración de las negociaciones salariales anuales, las cuales comenzaron recientemente entre los gremios y las cámaras empresarias.

Reuters