AP
26 de julio de 2017 / 09:52 p.m.

BORMES-LES-MIMOSAS. — Con el respaldo de aviones cisterna y sustancias ignífugas, más de mil bomberos combatieron el miércoles incendios forestales que lanzaron enormes columnas de humo a lo largo de la Costa Azul del sur de Francia y obligaron al desalojo de al menos 12 mil personas.

El primer ministro de Francia predijo una desalentadora jornada durante su visita al área afectada.

Los tres días de incendios han consumido grandes extensiones del bosque mediterráneo. Alrededor de 250 casas rodantes, un hangar, un taller y varios vehículos fueron consumidos por las llamas, pero hasta el momento no se han reportado lesionados, informó el prefecto de la región de Var.

El miércoles se evacuó a residentes y turistas después de que un feroz incendio avivado por los fuertes vientos mistrales, se esparció desde La Londe-Les-Maures hacia los densos bosques que rodean el pintoresco pueblo de Bormes-Les-Mimosas. Alrededor de 60 personas de la localidad vecina de Cap Benat fueron evacuadas en una embarcación.

“Mañana habrá más incendios”, dijo el primer ministro Edouard Philippe, quien viajó la noche del miércoles a Bormes y sobrevoló la región devastada, además de reunirse con personal de bomberos.

Un avión cisterna arrojó agua e ignífugos unas 500 veces, detalló Phillipe. De las decenas de incendios que surgieron el miércoles, solo tres permanecen activos en la región de VAR.

Pero “la situación permanece complicada, debo reconocerlo. Todos sentimos como sopla el viento”, dijo el primer ministro.

Más al sur, las llamas devoraron unas 2.000 hectáreas (4.950 acres) de bosque en el extremo norte de la isla de Córcega, en el Mediterráneo francés, en el que es el incendio más grande del país.
También se presentaron incendios en las regiones áridas de Portugal e Italia.

Francoise Roparse, un turista que visita el sur de Francia, fue uno de los evacuados a los que se tuvo que despertar en medio de la noche para llevarlo a un refugio ubicado en una marina cerca de Bormes.
“Primero, entré un poco en pánico”, reconoció Roparse. “Intentamos juntar todas las cosas importantes. Obviamente, se nos olvidaron muchas”.

Inicialmente, decenas de personas pasaron la noche en la playa, pero paulatinamente se llenaban los espacios públicos adaptados como refugios de emergencia.

El desastre, que se presenta en la cúspide de la temporada veraniega, representa un reto para los gobiernos regionales cuyas economías dependen del turismo. La localidad de Bormes publicó en Twitter una convocatoria para donar toallas para los evacuados que se refugian en el gimnasio local.

Los incendios surgieron el lunes a lo largo de la costa mediterránea de Francia, lo que provocó evacuaciones más pequeñas y aisladas conforme las llamas llegaban cerca de Saint-Tropez. Desde el mediodía del martes, los bomberos franceses han realizado alrededor de 100 operaciones.



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