23 de febrero de 2014 / 01:03 p.m.

Ucrania.- El paradero del presidente ucraniano Viktor Yanukovych continuaba desconocido el domingo un día después de que abandonara la capital y de que su mayor rival política, Yulia Tymoshenko, fuera liberada de prisión y regresara a Kiev para pronunciar un discurso ante la aclamación de una gran multitud.

Un avión con Yanukovych a bordo no recibió permiso de despegar el sábado en la tarde con destino a Rusia en Donetsk, una ciudad del este de Ucrania, región que es base de apoyo del gobernante, dijo el Servicio Estatal de Guardias Fronterizos.

El portavoz del presidente dijo el domingo en la mañana que incluso él desconoce donde se encuentra Yanukovych.

Por su parte, la nueva legislatura, en una actitud atrevida, aprobó el domingo transferir los poderes del gobernante al presidente del parlamento.

La legitimidad de la medida carecía de claridad. Nanukovych dijo que son ilegales las diversas decisiones adoptadas por el parlamento.

La Verhovna Rada aprobó por abrumadora mayoría transferir temporalmente las facultades del mandatario al presidente del Parlamento, Oleksandr Turchinov, aliado cercano a la ex primera ministra Tymoshenko.,

La calma prevalecía en el campamento de protestas en Kiev, epicentro de las protestas contra Yanukovych, aunque el domingo en la mañana continuaba lleno de manifestantes comprometidos, un día después del sorprendente vuelco en la crisis política en Ucrania, la cual mantiene en vilo a Estados Unidos, Europa y Rusia.

Ucrania está profundamente dividida entre la región del este, predominantemente prorrusas,y la del oeste, que detesta a Yanukovych y desea vínculos más estrechos con la Unión Europea.

Las protestas comenzaron en noviembre cuando Yanukovych dio carpetazo a un acuerdo con la Unión Europea y la inconformidad se extendió rápidamente otras situaciones como la corrupción, los abusos de los derechos humanos y las exigencias para la renuncia de Ranukovych.

La crisis política en la nación, de 46 millones de habitantes, ha dado vuelcos a una velocidad vertiginosa en la última semana.

Primero hubo señales de que disminuía la tensión, siguió una violencia horripilante y después un acuerdo suscrito bajo presión de Occidente para la solución del conflicto, pero ha quedado en duda la unidad del país.

AP