MILENIO DIGITAL
27 de julio de 2015 / 08:15 a.m.

Kazajistán.- La historia de los habitantes de Kalachi, un pequeño poblado en medio de las estepas, en el noroeste de Kazajistán, fascinó al planeta. Desde 2010, unos 150 pobladores se "quedaban dormidos" de manera frecuente mientras estaban caminando, yendo a traer sus vacas o trabajar con pérdidas de conocimiento brutales que podían durar desde algunas horas hasta seis días.

El fenómeno, que creció desde de 2013, era inexplicable hasta ahora, cuando las autoridades de la ex república soviética de Kazajistán, el noveno país más grande del mundo por su extensión, concluyeron el martes que el origen de la "epidemia de sueño" estaría relacionada con una vieja mina de uranio situada en la ciudad fantasma de Krasnogorsk, que colinda con Kalachi. De hecho, la mina había sido señalada a menudo por los investigadores como ligada al fenómeno. En resumen, serían los niveles de monóxido de carbono y de hidrocarburos los responsables de las pérdidas del conocimiento, y no el uranio.

"La mina de uranio fue cerrada después de la desintegración de la Unión Soviética, en 1991", recordó a comienzos de julio el primer ministro Berdybek Saparbayev durante una conferencia de prensa en la capital, Astana. "Sin embargo —añadió—, aún tiene repercusiones negativas sobre la atmósfera. Realizamos un examen médico a todos los habitantes y recibimos la confirmación de los laboratorios de que la causa principal de la enfermedad de Kalachi es el monóxido de carbono. Cuando éste y los niveles de hidrocarburo aumentan los niveles de oxígeno caen en el poblado".

PUEBLO DEL SUEÑO
FOTO: Especial

Los resultados de los test médicos fueron enviados al Insituto de Radioprotección de Praga, a la Agencia Federal Médico-Biológica de Moscú y al Instituto ruso de Investigación y Desarrollo de Radiología y de Agroecología de Obninsk.

El director adjunto del Centro Nacional de Seguridad Nuclear, Sergei Lukashenko, ya había dado a conocer los resultados de sus investigaciones en el periódico Astana Times, a finales de junio. Según él, en Kalachi fueron descubiertos niveles elevados de monóxido de carbono y de hidrocarburos.

"La enfermedad del sueño se desató por una combinación de tres factores: la falta de oxígeno, más un exceso de monóxido de carbono y de hidrocarburos", explicó. "Cada uno de los tres componentes, tomados por separado, están a un nivel normal por lo que durante mucho tiempo no podíamos comprender el verdadero origen del mal. Pero cuando hay una combinación de tres factores, se observa un efecto de sinergia clásica".

"Muchas de las estructuras de madera fueron utilizadas cuando la mina era operacional —explica—, pero después de su cierre, la madera entró en contacto con el agua, lo que creó el monóxido de carbono. Y éste comenzó a fluir poco a poco al exterior de la mina".

Los extraños "sueños" de los habitantes de Kalachi habían dado pie a numerosas teorías. Algunos médicos sospecharon primero de los efectos sedantes de un vodka adulterado. Otros pensaron en el impacto del gas radiactivo radón, contenido en los minerales de uranio. Otros, incluso, evocaron un conflicto de origen psicológico, es decir una "psicosis de masas".

Pero algunos expertos, interrogados por la revista Wired, no se dicen convencidos al ciento por ciento de las explicaciones de Astana. ¿Cómo puede haber tanto monóxido de carbono cuando la mina está inactiva desde hace tanto tiempo? ¿Cómo se pudo escapar de la vieja mina en una cantidad tan alta?

En todo caso, las autoridades han comenzado a evacuar a los pobladores de Kalachi y de Krasnogorsk. Según el Siberian Times, 68 de las 223 familias ya fueron reubicadas. Las demás deber ser desplazadas de aquí al año próximo.