5 de enero de 2014 / 09:58 p.m.

Houston.- Para el mexicano Edgar Tamayo Arias cada minuto que pasa acorta el tiempo para su ejecución programada para el 22 de enero, cuando está sentenciado a morir con una inyección letal en una prisión de Texas.

Por ahora, su mayor deseo es ver a su familia.

Tamayo es originario del municipio de Miacatlán, en el estado de Morelos y desde hace casi 20 años se encuentra en la prisión de Huntsville, Texas.

Es acusado de haber matado al policía Guy Gaddis en la ciudad de Houston el 31 de enero de 1994, fecha desde cuando solamente su madre ha podido visitarlo en la cárcel.

En entrevista con La Opinión la abogada de Tamayo, Sandra Babcock, del Centro Internacional para los Derechos Humanos, y ex directora del Programa de Asistencia Legal Mexican Capital, un proyecto fundado por el Gobierno de México para asistir a sus nacionales en casos en el extranjero que involucren la pena capital y en las apelaciones de estas sentencias, aseguró que su cliente está "muy ansioso y preocupado, sobre todo porque quiere ver a su familia".

"Está muy esperanzado en que puedan venir. Por lo que entiendo el Gobierno de México está realizando las gestiones para trasladar a sus hermanos a la ciudad de México para procesar sus visas en los próximos días".

De acuerdo a las reglas de la prisión, en caso de conseguir el acceso, las visitas no podrán concretarse antes del 8 de enero.

Tras ser detenido en completo estado de ebriedad, Tamayo fue trasladado a la cárcel de San Jacinto, en el trayecto el policía se detuvo a realizar una llamada telefónica, pero al subir nuevamente a su unidad fue presuntamente ejecutado.

Sin embargo, el juicio fue considerado injusto porque Tamayo al momento de su detención estaba ebrio, con esposas en las manos y la parte trasera de la patrulla tenía una reja especial para evitar la fuga del detenido.

Pero a pesar de las inconsistencias del caso y que se violaron sus derechos como ciudadano extranjero, fue sentenciado a muerte sin haber recibido la ayuda de su consulado.

El Gobierno de México insiste en que esto hubiera sido un factor decisivo en su condena, ya que encontraron evidencia importante como indicios de retraso mental, golpes en la cabeza con posible daño cerebral, además circunstancias de su vida familiar, incluyendo abusos y alcoholismo.

Pero hasta el momento, las cortes estatales y el gobernador de Texas, Rick Perry, no han considerado esto.

Sin dar detalles, Babcock adelantó que habrá novedades legales en el caso. Esto luego que Tamayo y otros 51 mexicanos detenidos en EEUU se agruparan en el "caso Avena" para que sus casos fueran revisados. Hasta ahora dos de ellos ya han sido ejecutados.

Agencias