28 de enero de 2015 / 04:56 a.m.

Marshawn Lynch sí habló en el Día de Prensa previo al Super Bowl. Pero eso no quiere decir que haya proporcionado mucha información.

"Estoy aquí para que no me multen", dijo el running back de los Seahawks. Repitió 15 veces la frase, antes de marcharse.

El astro de Seattle, que suele rehuir a los periodistas, terminó dando la nota del día, con su desplante.

Pero eso no quiere decir que el Día de Prensa haya carecido de su dosis de espectáculo.

Un periodista de radio llegó con el cuerpo desnudo, metido en un barril sin fondo. Alguien llevó un par de títeres, cuyos dientes sobresalían de la boca. Un tipo llevaba una camisa morada, un casco de ciclista y siete cámaras ceñidas al cuerpo.

Los Patriots de Nueva Inglaterra llegaron al encuentro, y el reloj comenzó su cuenta regresiva de 60 minutos. Mientras reporteros, camarógrafos y el superhéroe de Nickelodeon Pick Boy se abrían paso a codazos para tener una posición de privilegio frente a los entrevistados, las preguntas comenzaron.

Como se esperaba, el entrenador de Nueva Inglaterra, Bill Belichick, no comentó mucho. Pero ahora, gracias a la pregunta que formuló un niño, se sabe que sus animales favoritos de felpa son esos pequeños monos que pueden manipularse con un dedo, para aparentar que hablan.

Un dibujante obtuvo una acreditación de prensa y se pasó la mañana haciendo bocetos de Tom Brady.

Y si se buscaba a alguien que garantizara declaraciones sobre el Super Bowl, como lo hacía el legendario Joe Namath, ahí estaba el tight end de los Pats, Rob Gronkowski.

"El partido será el domingo", indicó.

Bob Kraft, el dueño de los Patriots que en la noche previa compareció inesperadamente a una rueda de prensa del equipo, se presentó el martes y se ubicó en un rincón. Acudió no para referirse al escándalo de los balones desinflados, sino para, entre otras, explicar por qué tuvo salir a defender a la franquicia.

"El motivo de lo que hice ayer fue para que todos nuestros fanáticos y mi familia pudieran disfrutar este partido", señaló.

Belichick, por su parte, cumplió con su palabra de no hablar sobre el caso de los balones: "Estamos enfocados esta semana únicamente en Seattle".

Sobre el equipo de Seattle, media hora antes de que los Seahawks ingresaran a la atestada arena donde los Suns de Phoenix de la NBA disputan sus partidos de local, una masa de gente rodeó el podio número seis. El nombre de Lynch estaba colocado ahí. Toda una sorpresa, al considerar que el running back se pasó toda la sesión de prensa el año pasado escondido en una esquina, rodeado por compañeros de equipo que no permitieron que ningún reportero le pudiera hacer preguntas.

Lynch procedió a subir las escaleras, puso a funcionar un cronómetro y señaló que había comparecido a la actividad para evitar ser multado. Indicó que respondería con la misma frase a la preguntas hasta que se agotara el tiempo. Dio por terminado todo cuando restaban 57:30 en la cuenta regresiva del reloj, y es probable que después de todo acabará con una multa.

La asociación de periodistas de fútbol americano informó a la liga sobre lo ocurrido, y Lynch quedó al tanto que existe la posibilidad de que se le multe por haberse marchado antes del final de la sesión.

Una vez que se fue, sus compañeros respondieron a una andanada de preguntas al tenor del por qué a Lynch no le gusta hablar y el por qué los fanáticos (leáse la prensa) parece tan obsesionados con escucharle.

AP