CRÓNICA POR HÉCTOR DIEGO MEDINA
10 de noviembre de 2016 / 08:46 a.m.

NUEVA YORK.- Los rostros en el emblemático cruce de la Séptima Avenida y Broadway de Nueva York fueron cambiando durante la noche del martes y la madrugada del miércoles. Primero, la esperanza; luego, la incertidumbre y finalmente, la frustración. Cuando las pantallas empezaban a transmitir los números que daban la delantera al candidato republicano, Donald Trump, la intensidad del ruido típico de Times Square bajó a un nivel al que pocas veces llega. El mapa de Estados Unidos se pintaba de rojo y el camino de la derrota era inminente, mientras el silencio inundaba una de las zonas más concurridas de Nueva York.

Después del silencio, amaneció y los neoyorquinos se despertaban para ir a trabajar aparentando cotidianidad y se notaba un dejo de resignación en el aire. Pero las conversaciones en la calle, en los cafés y en las tiendas de Manhattan tenían tono de incredulidad y duda: ¿qué va a pasar ahora? ¿Nos aislaremos como país? ¿Cambiarán las reglas del juego en los negocios? ¿Tendremos más crisis económicas?

No lo podían creer: su vecino, el empresario loco de la Quinta Avenida, el que le pone su nombre a decenas de productos, edificios y hasta a una universidad, había ganado la presidencia del país más poderoso del mundo.

Donald Trump que hizo, en gran parte, su fortuna en esta ciudad y que logró fama y reconocimiento, sobre todo de su propia marca, no es profeta en su tierra, pero logró celebrar un gran triunfo entre quienes lo odian. Mientras tanto Hillary Clinton, quien hizo buena parte de su carrera política aquí en Nueva York, tuvo que admitir su derrota entre quienes la admiran y quieren. Paradojas de las elecciones. Señales del nuevo paisaje político.

Después del silencio de Times Square, los hispanos se sentían más afectados. Las preguntas giraban en torno al muro que tanto prometió Donald Trump durante su campaña y el carácter y experiencia del magnate. ¿Realmente habrá una política antiinmigrante? ¿Cómo es posible que un personaje sin experiencia política ni militar haya llegado a la presidencia? ¿Por qué votaron más latinos por él que por Mitt Romney hace cuatro años? ¿Nos va a deportar a todos? ¿Realmente pueden?

Pero algunos no se quedan con los brazos cruzados, y seguramente habrá todo menos silencio para ellos en los próximos años, después del triunfo de Donald Trump. Es el caso de organizaciones de inmigrantes que ya desde hace tiempo se quejan del mal trato que reciben por parte de algunos estadunidenses y exigen que se respeten los derechos humanos. Para ellos, lo importante ahora es luchar por la dignidad y no dejarse amedrentar por nada, menos por Donald Trump. Después del silencio, viene la acción.

Quienes votaron por Hillary Clinton, o contra Donald Trump, tendrán que pasar el duelo y seguir adelante, en otra realidad política, dicen algunos optimistas de Nueva York.

Después del silencio de Times Square sigue una pacífica pero férrea oposición a las posibles acciones intolerantes de Donald Trump. Quizás el silencio es el preludio de una resistencia que pueda balancear el poder durante los próximos cuatro años.