14 de febrero de 2013 / 03:26 a.m.

Ciudad de México • Los senadores del PRI, Raúl Cervantes; del PAN, Roberto Gil y del PRD, Manuel Camacho Solís advirtieron que el segundo semestre del año “será el más difícil” para el Pacto por México por la discusión de las reformas energética y hacendaria; así como los comicios intermedios.

Por su parte, el académico de la Universidad Nacional Autónoma de México, Diego Valadés, consideró que el acuerdo partidario carece de una “priorización” de los temas, porque primero se tuvo que “reordenar el sistema institucional mexicano, para que las instituciones recuperarán la confianza pérdida. Y a partir de ahí abordar los temas estructurales”.

Al participar en el seminario Las Implicaciones Constitucionales del Pacto por México en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, los legisladores reconocieron que la agenda de 95 temas del Pacto “es muy ambiciosa y perfectible”.

Camacho Solís aseguró que el acuerdo únicamente es un buen ejercicio de respaldo para el gobierno de Enrique Peña Nieto y el compromiso al impulso de sus prioridades como son la reforma energética y la hacendaria.

“El Pacto adolece de serias deficiencias, no es contrato de coalición ni acompañamiento de acuerdos. Además tiene una agenda inmensa y difícil de cumplir, 95 prioridades, son demasiadas y dan la percepción de que es un engaño”, dijo.

El senador del PRD indicó que éste careció de representación política y social. Además de que crítico a aquellos que signaron “el instrumento de consolidación de Peña Nieto. Ahora el tema no es que se salgan deben tomar la decisión y rectoría de los grandes temas e imponer su visión”.

En su turno, Raúl Cervantes defendió las bondades del Pacto por México, y aunque aseguró que es perfectible, éste “no tiene nada diferente de las plataformas electorales de los principales partidos”.

El senador del PRI mencionó que el acuerdo partidario “está en el índice” por lo que toca al Congreso de la Unión hacer el texto de las reformas a través de acuerdos. “Cualquier reforma necesita el mayor de los consensos, pero sin duda coincido con el senador Camacho, el momento más difícil del Pacto será la discusión de los temas energéticos y hacendarios”, advirtió.

Roberto Gil aceptó que el Pacto por México es “un catálogo de reformas” que no especifica los contenidos legislativos y constitucionales. Además, señaló que éste no plantea el debate de una nueva Constitución a tres años de su centenario.

“No hay elementos que blinden al Pacto en los proceso electorales. Si pasados los comicios alguien se siente agraviado, se puede levantar de la mesa y no pasa nada”, dijo.

En entrevista, con MILENIO, Diego Valades, aseguró que el Pacto por México es un gran avance en cuanto a una agenda de impulso de los grandes temas del país; sin embargo, advirtió que hay carencias y omisiones respecto a la forma con la que se van a ir abordando los diferentes puntos.

“No hay una prelación en cuanto a la importancia que debe tener cada uno de los temas con relación a los demás y esto puede generar que al abordarse primero que deberían ir después, esas cuestiones puedan no tener el éxito deseado”, mencionó.

El constitucionalista consideró que como primer orden el Pacto por México debió proyectar las reformas que dieran reordenación del sistema institucional mexicano para que las instituciones del país recuperen la confianza perdida, y a partir de eso abordar otros aspectos que requieren ya de una confianza consolidada en las instituciones.

“El pacto es una muy buena idea, es una buena realidad. Pero no haberse hecho una jerarquización y una priorización de los temas en el pacto y la forma como se van a desahogar puede ser un error”, detalló.

Israel Navarro