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25 de mayo de 2015 / 10:22 a.m.

Río de Janeiro.- La presidenta brasileña Dilma Rousseff aterrizará en México esta semana para su primera visita de Estado en la que ambos países esperan mejorar la relación comercial y buscar una mejor unión latinoamericana.

Expertos y diplomáticos resaltaron que el hecho de que sea la primera visita de Estado de Brasil en lo que va de las dos administraciones de Rousseff significa un logro en la relación bilateral.

"La visita misma es la noticia más importante", expresó Cecilia Soto, ex embajadora de México en Brasil, quien resaltó que Rousseff sólo viajó a México a la cumbre del G20 en 2012.

Un esperado protocolo de protección de inversiones podría abrir paso a un acuerdo mayor, señaló Soto. El gobierno de México invierte en Brasil más de 30 mil millones de dólares al año mientras los capitales brasileños en México sólo suman unos dos mil millones.

Ambos países concentran 60 por ciento del producto interno bruto regional, pero su intercambio comercial fue de nueve mil 213 millones de dólares en 2014.

La más reciente fricción entre México y Brasil fue el ajuste en 2012 de un acuerdo automotriz, principal componente de la relación comercial entre los dos países. Brasil impuso restricciones a la exportación e importación de automóviles al comenzar a ver un déficit en su balanza comercial.

Los dos países renovaron el mecanismo de cuotas y no dieron paso al libre comercio como se había acordado, debido a la caída en la industria brasileña donde las armadoras ya han anunciado despidos masivos.

Brasil siempre ha visto el acercamiento de México con Estados Unidos con recelo, según Oliver Stuenkel, profesor de relaciones internacionales en la Fundación Getúlio Vargas. Sin embargo, el académico consideró que la relación mejoró desde que los dos países eliminaron el requisito de visas en 2013. México dijo que recibió en 2014 casi 310 mil turistas brasileños cuando en 2005 sólo recibía 78 mil.

Stuenkel interpretó la visita como una mejora en la relación bilateral y un llamado a la unidad de América Latina.

"Ambos países están interesados en fortalecer la CELAC frente a los desafíos regionales", expresó Stuenkel sobre el bloque regional Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

Se espera que las reuniones se enfoquen estrictamente en temas económicos y no se anticipan acuerdos de gran escala.

Brasil busca sanar sus cuentas públicas con medidas de austeridad que significarán recortes por casi 23 mil millones de dólares. El producto interno bruto podría contraerse en 1.2 por ciento este año. Mientras, México espera un crecimiento de tres por ciento.

Fuera de la economía, otras áreas preocupan a los mandatarios.

Para Rousseff el caso de corrupción en la empresa más grande de Brasil, la estatal Petrobras. La petrolera reconoció en abril que un esquema de sobornos en el que presuntamente participaban ex directores de la empresa y líderes de compañías de construcción e ingeniería resultó en una pérdida de dos mil 100 millones de dólares a lo largo de ocho años. La empresa y la industria petrolera han perdido credibilidad, lo que les ha bloqueado fuentes de financiamiento. La popularidad de Rousseff ha sufrido en consecuencia, ya que como ministra de Minas y Energía y jefa de gabinete dirigió paralelamente el Consejo Administrativo de Petrobras de 2003 a 2010, período que comprende la investigación.

México enfrenta un gran reto en seguridad pública. Entre la población crece la desconfianza en las acciones del gobierno de Enrique Peña Nieto para enfrentar al narcotráfico desde la desaparición de 43 estudiantes en septiembre. El viernes, 42 personas murieron en lo que las autoridades dijeron fue un tiroteo entre fuerzas federales y un cártel de drogas.

La visita, que comienza el martes con una reunión entre Rousseff Peña, llega un mes antes del viaje a Washington de la mandataria brasileña. Para Arnaldo Cardoso, profesor e investigador de economía y comercio internacional de la Universidad Presbiteriana Mackenzie en Sao Paulo, es una señal de que Brasil busca aproximarse a América del Norte.

"Hay un reconocimiento en Brasil de que se necesita revisar la estrategia de política externa", dijo Cardoso. "El gobierno está actuando en ese cambio: quiere retomar negociaciones con Estados Unidos y aproximarse a México".