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9 de septiembre de 2016 / 05:01 p.m.

CIUDAD DEL VATICANO.- Las divisiones, el dinero y los chismes son las “armas” usadas por el diablo para destruir la Iglesia “desde adentro”, señaló hoy el Papa Francisco a un grupo de obispos de cuatro continentes.

En la Sala Clementina del Palacio Apostólico Vaticano, el pontífice recibió a un centenar de prelados que realizan su ministerio en “tierras de misión”, donde el catolicismo aún no está arraigado, y que fueron designados en sus puestos en los pasados dos años.

“Las divisiones son las armas que el diablo tiene más a la mano para destruir la Iglesia desde adentro, tiene otras pero la primera son las divisiones, la otra es el dinero”, afirmó, saliéndose del discurso que tenía preparado e improvisando.

“El diablo entra por los bolsillos y destruye con la lengua, con los rumores. La costumbre de chismorrear es una costumbre de terrorismo, el chismoso es un terrorista que tira la bomba y se va. Por favor, luchen contra las divisiones”, insistió.

A los obispos, originarios de Asia, Africa, América y Oceanía, les pidió buscar nuevas modalidades para anunciar el mensaje cristiano y para salir al encuentro de las personas, también los creyentes “tibios” o no practicantes.

Brindó recomendaciones a los pastores, los llamó a apoyar a los fieles que viven “sumergidos en un mundo marcado por contradicciones e injusticias” y también a estar cerca de los sacerdotes, los más cercanos colaboradores de los obispos.

Sostuvo que todos los sacerdotes deben sentir la cercanía de su obispo y cuando este recibe una llamada telefónica de un presbítero o le llega una carta, debería responder de inmediato, el mismo día, si es posible.

“Las diferencias debidas a las varias etnias presentes en un mismo territorio no deben penetrar en la comunidad cristiana hasta prevalecer sobre su bien, puesto que la Iglesia, está llamada a estar más allá de toda connotación tribal-cultural”, ponderó.