NOTIMEX
14 de agosto de 2015 / 05:00 p.m.

Líbano.- La ciudad de Sirte, en el norte de Libia, fue escenario de feroces enfrentamientos entre combatientes del grupo Estado Islámico (EI) y miembros de tribus locales, que dejaron más de un centenar de muertos en tres días.

La violencia estalló el pasado martes cuando fue hallado el cuerpo del destacada clérigo musulmán de Sirte, Khaled bin Rajeb, en los suburbios de la ciudad, presuntamente asesinado por los yihadistas luego de que se negó a jurar lealtad al EI.

El gobierno internacionalmente reconocido de Libia denunció este viernes una serie de atrocidades cometidas por los radicales islámicos que buscan tomar el control de esa localidad libia, pero que han enfrentado la resistencia de las tribus locales.

Por los menos 106 personas han muerto en los enfrentamientos, la mayoría miembros de la tribu Ferjan y civiles que se sumaron a la lucha contra los yihadistas, de acuerdo con la cadena de noticias Al Arabiya, que citó a un funcionario local en condición anónima.

Entre las víctimas se encuentran muchas mujeres y niños que perdieron la vida en el fuego cruzado, aunque también se reporta el asesinato la madrugada de este viernes de decenas de personas que estaban retenidas por los militantes del EI.

Más tarde, los yihadistas incendiaron un hospital improvisado en Sirte, llamado Sector No.3, que había estado bajo el asedio de los militantes islamistas desde el pasado miércoles, pero hasta ahora no se reportaron víctimas.

El primer ministro del gobierno internacionalmente reconocido de Libia, Abdullah al-Thinni, acusó al EI de “perpetrar crímenes genocidas” en Sirte, la ciudad natal del fallecido exlíder libio Muammar Gadafi.

Ante esta situación, llamó a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a levantar el embargo de armas impuesto a Libia después de que comenzó el levantamiento popular contra el régimen de Gadafi, el cual reprimió con dureza a sus detractores en 2011.

El grupo EI estableció un punto de apoyo en Sirte a principios de este año y desde entonces ha ampliado su presencia en la ciudad, aprovechando el caos y las disputas de poder en Libia, país rico en petróleo.

Libia está dividida entre un gobierno elegido con sede en la ciudad oriental de Tobruk y un gobierno respaldado por los islamistas en la capital, Trípoli.