AP
18 de febrero de 2016 / 05:46 p.m.

Vaticano.- El papa Francisco decidió entrar al acalorado debate electoral estadounidense cuando el jueves dijo que Donald Trump "no es cristiano" si piensa sólo construir un muro a lo largo de la frontera entre México y Estados Unidos.

De manera inmediata, Trump respondió ferozmente diciendo que es "vergonzoso" para un líder religioso el cuestionar la fe de una persona.

Éste inusual ida y vuelta entre un papa y un candidato presidencial es el último episodio de una extraña contienda presidencial encendida por una retórica sin control y especialmente por las controvertidas propuestas de Trump en materia migratoria.

Las declaraciones de Francisco se produjeron horas después de que concluyera una visita de seis días a México, donde oró en la frontera por los migrantes que han muerto en su intento por llegar a Estados Unidos.

Las declaraciones de Francisco se produjeron horas después de que concluyera una visita de cinco días a México, y en una charla con periodistas a bordo del avión papal, a Francisco se le preguntó acerca de la promesa de campaña de Trump de construir un muro fronterizo y de expulsar a millones de personas que viven en los Estados Unidos sin autorización legal.

"Una persona que sólo piensa en la construcción de muros, dondequiera que se encuentren, y no la construcción de puentes, no es cristiano", dijo Francisco. "Eso no está en el Evangelio".

El pontífice dijo que como no había escuchado las propuestas políticas de Trump de manera directa, habría que "darle el beneficio de la duda". Sin embargo, agregó: "sólo digo que este hombre no es un cristiano, si lo dijo de esa manera".

Trump
, que es presbiteriano y lidera la carrera a la Casa Blanca por el Partido Republicano, respondió en cuestión de minutos, durante un acto de campaña en Kiawah Island, Carolina del Sur.

"Ningún líder, especialmente un líder religioso, debe tener el derecho a cuestionar la religión o la fe de otro hombre", dijo. "Están utilizando al papa como un peón y deberían avergonzarse de sí mismos por hacerlo, sobre todo cuando se trata de tantas vidas y cuando la inmigración ilegal es tan abierta".

También dijo que el gobierno mexicano lo había desprestigiado ante el papa y dijo que si al grupo Estado Islámico se le ocurre atacar al Vaticano, "les puedo prometer que el papa sólo habría deseado y rogado que Donald Trump hubiese sido el Presidente (de Estados Unidos) porque esto no habría sucedido".

Más tarde, el multimillonario magnate de la finca raíz dijo que era "totalmente respetuoso" del papa, pero que no se retractaba de su respuesta.

Francisco, el primer papa latinoamericano, ha sido un elocuente defensor de una política de inmigración más compasiva. Durante una visita que hizo a Washington el año pasado, dirigiéndose a la plenaria del Congreso de Estados Unidos, el papa instó a los legisladores a tratar a los inmigrantes "de manera humana, justa y fraterna".

En el mismo viaje, los llamados de Francisco a actuar globalmente en contra del cambio climático también irritaron a los republicanos. Sus comentarios provocaron que algunos candidatos presidenciales del Grand Old Party (o GOP, como también se le conoce al Partido Republicano) pidieran al pontífice que no se involucrase en asuntos políticos.

La inmigración es uno de los temas más polémicos de la política estadounidense. Los republicanos se han movido hacia una posición de línea dura que hace énfasis en hacer cumplir las leyes y mejorar la seguridad fronteriza. En 2013, este partido bloqueó un intento por aprobar una ley que le habría dado un camino a la legalización y a la ciudadanía a 11 millones de inmigrantes que viven sin autorización legal en el país.

Los hispanos, una franja de votantes en constante crecimiento y con un alto índice de votación en las elecciones presidenciales, han votado a los demócratas en los últimos años. El presidente Barack Obama obtuvo más del 70% de su apoyo en las elecciones de 2012, lo que llevó a que algunos líderes republicanos concluyeran que para recobrar la Casa Blanca tenían que convertirse en un partido mucho más atractivo a este grupo de votantes.

Sin embargo, la principal corriente del GOP ha estado dominada por una retórica cada vez más dura en materia migratoria, con Trump a la cabeza. El precandidato ha insistido en que México debe pagar por el muro fronterizo y que algunos mexicanos que entran a Estados Unidos de manera ilegal son asesinos y violadores.

Aunque la retórica de Trump ha sido una de las más incendiarias, sus rivales en el partido han asumido posiciones similares. El senador de Texas, Ted Cruz, y el neurocirujano retirado Ben Carson, se encuentran entre quiénes han pedido explícitamente construir la valla fronteriza.

El ex gobernador de Florida Jeb Bush, uno de los pocos candidatos republicanos que proponen un camino hacia la legalización de quienes ya se encuentran en Estados Unidos de manera ilegal, dijo el jueves que apoya "los muros y las vallas cuando es apropiado". Bush dijo que aunque "como católico" sigue las orientaciones del papa, no sigue las prédicas de Francisco sobre temas de "política económica o ambiental".

Marco Rubio
, otro candidato católico que también busca la nominación del Partido Republicano, dijo que si la Ciudad del Vaticano tiene derecho a controlar sus fronteras, lo mismo puede hacer Estados Unidos.

Rubio dijo que siente "un enorme respeto y admiración" por el papa pero agregó: "no hay nación en la tierra que tenga más compasión con el tema migratorio que nosotros".

Cruz
dijo que se quería mantener alejado de esta controversia. "Eso es entre Donald y el papa", dijo. "No voy a interferir entre ellos".

No está claro qué impacto, si lo tendrá, van a tener las declaraciones del papa en la contienda republicana. Una encuesta de octubre realizada por The Associated Press y el NORC Center for Public Affairs encontró que la mayoría de los estadounidenses no tienen una posición definida acerca de las posturas de Francisco en asuntos migratorios, aunque, en términos generales, es visto con buenos ojos.

Trump ya había criticado la semana pasada el plan de Francisco de orar en la frontera, como lo hizo en Ciudad Juárez el miércoles. Dijo que hacerlo no es una buena decisión, que estaba basada en información errónea, y dijo que Francisco era una figura política que estaba siendo explotada por el gobierno mexicano.

Cuando se le preguntó a Francisco si sentía que estaba siendo utilizado por el gobierno de México, Francisco dijo que no lo sabía. "Eso lo dejo al juicio de ustedes, de la gente", dijo.