7 de abril de 2013 / 05:31 p.m.

Ciudad de México • La educación en México no puede ser rehén de grupos que intentan imponer un solo punto de vista, ni los niños deben ser víctimas de secciones magisteriales que doblegan a gobiernos locales, abandonan las aulas y toman calles, negocios u oficinas públicas para expresar su inconformidad con la reforma educativa.

Así lo advirtió el vicepresidente de la Cámara de Diputados, José González Morfín, y dijo que el derecho de los profesores a manifestarse está garantizado, siempre y cuando no se ejerza en perjuicio de terceros e incluso con violencia y agresiones.

“El tema de la educación es un tema noble, en el que no se puede dar paso a la violencia como la que hemos visto en los últimos días. Creo que esa violencia, esas tomas de carreteras y manifestaciones no pueden ser el mecanismo para oponerse a una reforma legal consensuada y apoyada por distintos sectores, grupos y organizaciones del país”, puntualizó el legislador panista.

Dijo que la reforma educativa recientemente aprobada por el Congreso de la Unión no puede ser motivo de discordia, cuando el fin que la impulsó fue contar con una educación de calidad y maestros capacitados.

En entrevista, González Morfín expresó su preocupación por el curso del conflicto magisterial en estados como Guerrero y Michoacán, y confió en que las partes en pugna encuentren la vía para una mediación en la que prevalezca la legalidad y el respeto al Estado de Derecho.

Instó así a las autoridades locales, así como al gobierno federal, a impulsar el mejor mecanismo para poner fin a los actos fuera de la ley, hacer valer la legalidad y resolver este diferendo en un marco de diálogo, con respeto, pero siempre con un claro sustento jurídico.

No obstante, insistió el diputado federal, “la educación en México no puede ser rehén de grupos que buscan imponer sólo un punto de vista”.

Agregó, en ese sentido, que “la enseñanza y los niños en México no pueden seguir siendo las víctimas de los deseos seccionales de grupos que han llegado a doblegar a gobiernos locales, que abandonan las aulas y que tomas calles, negocios u oficinas públicas para hacer pública su inconformidad en una reforma de carácter educativo”.

 FERNANDO DAMIÁN