21 de diciembre de 2014 / 07:33 p.m.

Nueva York.- La ejecución el sábado de dos policías de Nueva York por parte de un asesino solitario, en aparente venganza por la muerte de dos afroamericanos desarmados a manos de uniformados, exhibe la profunda división social en Estados Unidos y esta ciudad.

Los dos policías, Wenjian Liu y Rafael Ramos, fueron ejecutados sin que mediara palabra por Ismaiiyl Brinsley mientras estaban dentro de su patrulla, en el barrio de Brooklyn, en lo que aparentemente fue un cruel acto de venganza ciega.

Brinsley, quien se quitó la vida luego de la ejecución y quien aparentemente disparó ese mismo sábado a su novia en la ciudad de Baltimore, había escrito en las redes sociales varios mensajes que revelaban que buscaría matar policías como un acto de retribución.

Antes de las ejecuciones, el asesino dejó mensajes explícitos en su cuenta de Instagram: "Le voy a poner alas a unos cer... este día. Ellos nos quitaron a uno de los nuestros, quitémosles a dos de ellos", además de que incluyó el mensaje "Disparen a la policía".

El mensaje de Brinsley hizo también alusión a los casos de Michael Brown, muerto en agosto pasado a manos de un policía en la comunidad de Ferguson, en el estado de Missouri, así como a la de Eric Garner, asfixiado a muerte por un policía de Nueva York.

Ambos casos adquirieron mayor atención de la recibida originalmente luego de que jurados decidieron no presentar ningún cargo criminal en contra de los oficiales blancos que los mataron, lo que despertó una serie de protestas multitudinarias para denunciar la brutalidad policial en Estados Unidos.

Apenas el sábado pasado, manifestantes desfilaron en Washington D.C. y Nueva York para denunciar la brutalidad policial y exigir justicia en los casos de Brown y de Garner, así como en docenas de muertes de afroamericanos desarmados a manos de autoridades en los últimos años.

Varios sectores de Nueva York, incluidos el líder del sindicato de la policía y el tabloide de corte reaccionario The New York Post no vacilaron en condenar las protestas como "antipolicías" y en sugerir que éstas alentaban comportamiento antisociales.

Luego de la ejecución de ayer, las divisiones quedaron de manifiesto. Policías de la ciudad dieron la espalda al alcalde Bill de Blasio cuando entró al hospital a donde fueron trasladados los cuerpos de sus compañeros muertos.

En su opinión, De Blasio no ha condenado las protestas, lo que de algún modo ha permitido la violencia en contra de uniformados, y lo que asimismo los ha hecho responsable de las ejecuciones del sábado.

Patrick Lynch, líder del sindicato de policías (PBA, por sus siglas en inglés) declaró la víspera que "la sangre en las manos comienza desde los escalones del edificio municipal, en las manos del alcalde", y que éste será eventualmente llamado a rendir cuentas.

Apuntó además que tienen "sangre en las manos" aquellos "que incitaron a la violencia en las calles bajo el disfraz de una protesta", en referencia a las docenas de miles de personas que han pedido justicia en las calles de manera pacífica.

La visión de Lynch y de muchos policías de la ciudad es que las personas progresistas de la ciudad están en su contra y que ellos tendrán que defenderse, lo que solamente apunta a que aumentará la violencia policial contra ciudadanos.

La policía de Nueva York se "ha convertido en un departamento de policía en tiempo de guerra. Vamos a actuar en consecuencia", enfatizó Lynch.

FOTO: Reuters

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