29 de octubre de 2014 / 02:12 a.m.

Dallas.- Texas aplicó hoy la pena de muerte por inyección letal a Miguel Ángel Paredes Almanza, hijo de una pareja de inmigrantes mexicanos, condenado por participar en un triple homicidio registrado en San Antonio en septiembre de 2000.

El Departamento de Justicia Criminal de Texas (TDCJ) informó que Paredes fue declarado muerto a las 18:54 horas de este martes (23:54 GMT), 22 minutos después de que se le aplicó una dosis letal de pentobarbital en la cámara de la muerte de la Unidad Carcelaria Walls.

La ejecución en Huntsville, al noroeste de Houston, procedió luego que la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos desechó una última apelación para frenar la sentencia, que argumentó que Paredes sufría deterioro mental y su defensa en el juicio había sido deficiente.

El reo de 32 años de edad nació en Chicago y era el menor de los 20 hijos de los migrantes mexicanos José Paredes y Guadalupe Almanza, originarios de la comunidad de Tarimoro, estado mexicano de Guanajuato.

Dorothy Ruelas, una misionera bautista que visitó a Paredes en prisión durante los últimos tres años, dijo a Notimex que el reo se despidió de varios de sus hermanos esta mañana en la Unidad Carcelaria Polunsky antes de ser trasladado a la Cámara de la Muerte.

Ruelas agregó que Paredes contemplaba hacer una llamada telefónica para despedirse de su hermano Manuel, el único miembro de su familia que aún reside en México.

Dijo que los hermanos de Paredes decidieron no informar de la ejecución a su padre, quien tiene 90 años de edad y reside en San Antonio. Su madre, Guadalupe, falleció hace tres años.

Ruelas dijo que Paredes se transformó en la prisión al haber abrazado el cristianismo y sufría ahora por el dolor que causaba a su familia y que provocó a las familias de sus víctimas.

Paredes tenía 18 años y un mes cuando se registraron los hechos el 17 de septiembre de 2000 en San Antonio, y poco más de un año de formar parte de la pandilla Hermanos Pistoleros Latinos.

De acuerdo con las autoridades del Condado de Bexar en San Antonio, Paredes y Greg Alvarado fueron llamados por uno de sus superiores en la pandilla, John Anthony Sáenz, a que le ayudaran a defenderse de Torres que acudiría a su casa a tratar de cobrar un adeudo de drogas.

Torres y su novia arribaron a la casa de Sáenz en un automóvil conducido por Cain. En el interior de la casa, Sáenz mato a Torres de un balazo, Paredes acribilló a Bravo y Alvarado asesino a Cain.

Los tres cuerpos fueron envueltos en alfombras y arrojados en un paraje del Condado de Frío, al sureste de San Antonio, donde fueron incinerados.

Sáenz, descrito por las autoridades como sargento y con el rango más alto en San Antonio dentro de la pandilla Hermanos Pistoleros Latinos, fue sentenciado por un jurado a cadena perpetua. Alvarado, se declaró culpable y también fue sentenciado a cadena perpetua.

La ejecución de Paredes fue la décima y última efectuada por Texas en 2014.

Texas tiene programadas entre enero y abril de 2015 otras nueve ejecuciones, de acuerdo con datos del Departamento de Justicia Criminal de Texas.

 

FOTO: Ap

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