AP
12 de agosto de 2015 / 09:28 p.m.

Huntsville. — El recluso Daniel Lee López vio cumplido su deseo el miércoles cuando fue ejecutado en Texas por matar a un policía al atropellarlo con su vehículo durante una persecución hace seis años.

La ejecución por inyección letal fue cumplida luego que la Corte Suprema de Estados Unidos rechazó una apelación de sus abogados, que ignoraron tanto su deseo expreso de morir como fallos de una corte menor de que López era competente para tomar la decisión.

"Espero que esta ejecución ayude a mi familia y también a la familia de la víctima", dijo López, que habló breve y rápidamente. "Nunca fue mi intención, más allá de mí. Siento mucho haberles hecho pasar por todo esto. Lo siento. Los amo. Estoy listo. Tal vez todos vayamos al cielo".

López, de 27 años, fue declarado muerto a las 6:31 de la tarde, 15 minutos después de recibir la inyección legal. Fue el décimo recluso en ser ejecutado este año en Texas, que realiza más ejecuciones que ningún otro estado. A nivel nacional, fue el 19no ejecutado.

Su abogado, David Dow, dijo a la Corte Suprema que la "evidente y severa enfermedad mental" de López fue responsable de su deseo de aprovechar el sistema social para suicidarse, lo que ilustra sus "bien documentados antecedentes de comportamiento irracional y tendencias suicidas". Agregó que el incidente de marzo del 2009 no fue un delito capital porque López no tenía la intención de matar al teniente Stuart Alexander.

Alexander, de 47 años, estaba parado junto a una carretera donde había colocado una franja de poncha llantas cuando fue embestido por el vehículo en el que huía López.

"He aceptado mi suerte", dijo López, de 27 años, la semana pasada. "Estoy listo para seguir adelante".

El condenado, quien escribió cartas a un juez federal y rogó que su ejecución se cumpliese, dijo que una negativa de la Corte Suprema habría sido "decepcionante".