NOTIMEX
28 de marzo de 2016 / 07:21 p.m.

Damasco.- El Ejército sirio desactiva minas y bombas colocadas por el Estado Islámico (EI) en Palmira, un día después de recuperar la milenaria ciudad, en cuyos alrededores se registran hoy enfrentamientos entre soldados y remanentes yihadistas.

Un funcionario militar informó que artificieros trabajan en la eliminación de minas y bombas plantadas en gran parte de Palmira, incluyendo algunas áreas residenciales y el casco viejo de la ciudad, que acoge algunas de las reliquias arqueológicas más valiosas de Medio Oriente.

Rusia se unirá al trabajo al enviar en breve un equipo especial de desminadores y robots para retirar los explosivos de la ciudad de Palmira, situada en la provincia de Homs, anunció el Ministerio ruso de Defensa, citado por la agencia de noticias Itar-Tass.

El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas rusas, coronel general Valeri Guerásimov, exhortó este lunes a otros países a sumarse al desminado de Palmira.

A un día de que las fuerzas del régimen sirio, con apoyo aéreo de Rusia, recuperaron Palmira tras días de intensos combates, continúan los enfrentamientos en los alrededores del pueblo de Al Qariatain, al suroeste de la histórica ciudad.

Los combates entre las tropas del régimen del presidente Bashar al Assad y remanentes del EI están acompañados de bombardeos de la aviación de Siria y Rusia.

Según medios estatales, el aeropuerto militar de Palmira ahora está abierto al tráfico aéreo, luego de que el Ejército sirio despejó los alrededores expulsando a los combatientes del EI.

Palmira había caído en manos del EI el pasado 20 de mayo y desde entonces había dinamitado tres torres funerarias del siglo I D.C. -el templo de Bel, el templo de Bal Shamin y el arco del triunfo-.

Las autoridades sirias, en colaboración con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), planean restaurar los monumentos dinamitados por los yihadistas.

El director de Antigüedades y Museos de Siria, Maamun Abdelkarim, estima que harán falta al menos cinco años para que Palmira vuelva a ser la que fue y vuelva a restaurar el valor de las joyas arqueológicas que la llevaron a convertirse en Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Situada en un oasis, Palmira fue en el pasado uno de los centros culturales más importantes del mundo antiguo y punto de encuentro de las caravanas en la Ruta de la Seda, que atravesaban el árido desierto del centro de Siria.

Palmira no solo es importante por sus ruinas, sino también por su ubicación estratégica, ya que sirve de enlace entre la provincia siria de Deir Azzor —uno de los bastiones de EI— e Irak con los alrededores de Damasco.