27 de febrero de 2013 / 02:41 a.m.

Monterrey.- Elba Esther Gordillo nació en Comitán, Chiapas, el seis de febrero de 1945. Maestra normalista, sindicalista y política, es destacada en el campo de la educación, la política y la vida pública de México.

Perteneció al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) desde 1960. En este organismo sindical fue: Secretaria General, elegida por voto directo y secreto en el Primer Congreso Nacional Extraordinario del SNTE, en 1990; Presidenta del Comité Nacional de Acción Política, 1998-2004; y Presidenta Nacional de Comité Ejecutivo Nacional.

Ha impulsado la modernización y apertura del sindicato, encabezando un proyecto sindical y un liderazgo plural, democrático y propositivo. Desde el SNTE promovió las políticas para el sistema educativo nacional registrados desde 1992 a la fecha, entre los cuales destacan: el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica y Normal de 1992; el Compromiso Social por la Calidad de la Educación, establecido en 2002; y la reciente Alianza por la Calidad de Educación, firmada el 15 de mayo de 2008 con el gobierno del Presidente Felipe Calderón.

En tres legislaturas ha sido diputada federal y en una senadora de la República. Militó en el Partido Revolucionario Institucional desde principios de los años setenta, hasta 2006. Como Secretaria General del PRI –cargo para el que fue electa en 2002 por voto directo y secreto- abanderó un programa de reforma y democratización partidista, así como una valiente agenda de reformas legislativas en la LIX Legislatura del Congreso de la Unión cuando fue Coordinadora del Grupo Parlamentario de su Partido y Presidenta de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados de septiembre a diciembre del 2003.

Impulsó en 1994 la movilización nacional "Voluntad de los Mexicanos por la Paz en Chiapas", que permitió construir un fuerte consenso nacional a favor de la paz y la negociación entre el gobierno federal y el EZLN. Asimismo, cabe destacar su participación en el Grupo San Ángel, del que fue cofundadora en 1994, y en el Grupo Compromisos por la Nación, 1995-1996, ambas organizaciones ciudadanas que impulsaron la transición democrática de México.

Ha fungido como vocera del Consejo Mexicano para la Cultura de la Paz y participado en importantes foros internacionales como: El Congreso Internacional de Sindicatos de la Enseñanza, en París, Francia y la XLIV Reunión Internacional de la Educación de la ONU, que instituyó, por su iniciativa, el 5 de octubre como Día Internacional del Docente.

También ha presidido organismos e instituciones internacionales como la Confederación de Educadores Americanos, el Instituto de Estudios Educativos y Sindicales de América; así como el Grupo de Trabajo ISO/IWA 2 (Organización Internacional de Normalización), conformado en 2002, para la aplicación de la norma en organizaciones que proveen productos o servicios educativo.

Es autora de los libros La construcción de un proyecto sindical (Editorial Taurus, México 1995) y El paseo de las Reformas, la batalla por México (Editorial Planeta, México 2005). El primero, es una recopilación de artículos, conferencias, discursos y documentos que dan cuenta del complejo proceso de cambio en el SNTE y la construcción de un proyecto sindical democrático, plural y participativo en una de las de las mayores organizaciones sindicales del mundo. En el segundo, Elba Esther Gordillo hace un profundo análisis de la situación política, económica y social de México, y presenta la agenda de reformas (hacendaria, eléctrica, educativa y de Estado, entre otras) que ella y el Grupo Fuerza Reformadora impulsaron en la LIX.

Rompimiento con el PRI

En agosto de 2005, Roberto Madrazo, por fines políticos (candidatura a la presidencia del país), anunció su salida de la secretaría general del partido. Gordillo trató de recobrar fuerza política buscando poco después la presidencia del PRI; sin embargo, la cúpula del PRI prefirió a Mariano Palacios Alcocer como nuevo presidente nacional del partido. Aceptando la derrota, el 21 de septiembre de 2005 Gordillo renunció a su cargo como secretaría general y denunció a Roberto Madrazo de haberse apoderado del partido. Esto llevaría al rompimiento definitivo con Madrazo, con el que protagonizaría fuertes enfrentamientos verbales: lo acusó de intentar asesinarla y de negociar, junto con Carlos Salinas de Gortari y el gobierno federal, las reformas que permitirían la inversión privada en energéticos.

En el PRI, o algunos de sus militantes, realizaron los trámites legales necesarios para su expulsión. Los príistas acusan a Elba Esther de hacer política dentro de un partido diferente al que milita -en este caso el recién constituido partido Nueva Alianza-, y aunque ella se declara príista no niega las relaciones con el nuevo partido.

Su principal adversario político, Roberto Madrazo y el PRI, cayeron hasta convertirse en la tercera fuerza política en todo el país. Lo anterior fue entendido por algunos como una operación política de la propia Elba Esther, sin embargo en contrapartida existen quienes consideran que se sobreestiman los poderes de dominio y persuasión de Gordillo entre la población mexicana.

El 2 de julio de 2006 tuvo una conversación con el entonces gobernador de Tamaulipas, Eugenio Hernández Flores, para intentar convencerlo de que moviera la maquinaria gubernamental para que decantara su apoyo en favor del PAN en la elección presidencial. Sin embargo, en la misma no queda claro la intención del gobernador; aunque sí la capacidad de la maestra Gordillo de comunicarse en línea directa con los gobernadores.

Finalmente y ante los rumores de venganza, el 13 de julio de 2006 se da la expulsión de Gordillo en el PRI, en medio de declaraciones y trascendidos de una posible reconstrucción del Revolucionario Institucional.

Redacción