22 de enero de 2014 / 10:51 p.m.

La comunidad de negocios en Europa está muy activa con los preparativos para regresar a toda prisa a Irán, una potencia económica en Oriente Medio, a medida que algunas sanciones contra el país son suspendidas.

 

Bélgica.- Francia está enviando aviones llenos de ejecutivos empresariales a Irán. Emprendedores alemanes y holandeses están tomando cursos sobre cómo cerrar un trato en Teherán, y las automotrices elaboran planes de inversión.

La comunidad de negocios en Europa está muy activa con los preparativos para regresar a toda prisa a Irán, una potencia económica en Oriente Medio, a medida que algunas sanciones contra el país son suspendidas. Y el interés es bienvenido, ya que Irán está desesperado por reanimar su economía tras años de aislamiento internacional.

Bajo un acuerdo con potencias mundiales, Teherán ha accedido a recortar su programa nuclear a cambio del alivio de algunas sanciones y el descongelamiento de unos 4 mil 200 millones de dólares en activos en el extranjero. Ahora Irán y las potencias mundiales tienen un semestre para alcanzar un acuerdo definitivo.

Como siempre, en los negocios, hay que llegar primero.

El presidente iraní Hasán Ruhani y su canciller Javad Zarif arribaron el miércoles al Foro Económico Mundial, en el centro de esquí de Davos, en Suiza, para reunirse con la elite empresarial del mundo, probablemente con el fin de conversar sobre oportunidades comerciales.

Poco después habrá más apretones de manos en Teherán, adonde el grupo cabildero empresarial de Francia envía a ejecutivos que representan a unas 100 compañías para que sostengan conversaciones "exploratorias" encaminadas a aprovechar la suspensión de las sanciones, dijo una funcionaria de esa institución.

Los competidores están haciendo lo mismo, por lo que las firmas en el sector del petróleo y el gas, las automotrices y otras compañías manufactureras quieren movilizarse con rapidez, agregó la funcionaria, quien habló a condición de guardar el anonimato porque el tema sigue siendo delicado en los gobiernos.

Para las empresas, entrar a Irán es una oportunidad que no debe dejarse escapar. El país cuenta con una población bien educada de unos 75 millones de habitantes y algunas de las mayores reservas de petróleo y gas en el mundo, muchas de las cuales aún no han sido exploradas debido a décadas de sanciones desde la Revolución Islámica de 1979.

Históricamente, los países europeos han tenido sólidos vínculos comerciales con Irán, más que Estados Unidos, que ha aplicado duras sanciones durante mayor tiempo. Las sanciones europeas empezaron en forma limitada en 2007.

Las medidas recientes más estrictas habían provocado que el valor de la moneda iraní se desplomara, al tiempo que se disparó el desempleo y la creciente inflación socavó el poder de compra de la gente. Esta semana se retiraron algunas sanciones a la exportación de productos petroquímicos, la actividad naviera, los seguros y el comercio de metales preciosos.

AP