AP
20 de septiembre de 2016 / 04:19 p.m.

NACIONES UNIDAS.- Un día después de que el presidente mexicano Enrique Peña Nieto pidiera que se respete a los migrantes, expertos y activistas acusaron a su gobierno de violar los derechos humanos de estos en su trato a los miles de centroamericanos que huyen de sus países natales en busca de una vida mejor en el exterior.

"El gobierno mexicano no asume ese rol de que debería estar asumiendo, de ofrecer protección internacional a todas las personas que huyen directa o indirectamente de la violencia", dijo Ramón Márquez, director de "La 72", un Hogar-refugio para inmigrantes en Tabasco, México, cerca de la frontera con Guatemala.

Durante una reunión en Nueva York, paralela a la que se celebra en Naciones Unidas el martes para tratar la problemática de los refugiados, expertos latinoamericanos y estadounidenses dijeron que México ignora las causas por las cuales los centroamericanos huyen de Guatemala, Honduras o El Salvador y los deporta masivamente sin entrevistarles antes para averiguar si enfrentan serio peligro en sus países de origen.

Cifras oficiales de ambos países indican que el año pasado México deportó a más centroamericanos que Estados Unidos: sólo entre octubre y abril, México deportó a 92.889, en comparación con los 70.000 que deportó Estados Unidos. Las cifras representan un significativo aumento al número de deportaciones de centroamericanos que hacía México en el pasado: unos 50.000 entre octubre del 2013 y abril del 2014.

Honduras y El Salvador son los países con mayor índice de homicidios per cápita del mundo y muchos de los migrantes huyen de la extorsión, el reclutamiento forzoso y las amenazas de las pandillas callejeras.

Márquez denunció el martes que, año tras año, aumenta el número de migrantes centroamericanos que recibe su refugio, quienes en su mayoría son víctimas de delito y solicitantes de asilo.

Destacó casos en que policías fronterizos mexicanos extorsionan a los inmigrantes centroamericanos sin autorización o los secuestran para pedir recompensa a familiares que éstos tienen en Estados Unidos.

México no reconoce el problema como una "seria crisis humanitaria" ni reconoce a los inmigrantes como refugiados, dijo Márquez.

"La política mexicana no tiene un enfoque de derechos humanos sino sólo de seguridad nacional", aseguró el activista.

En el 2014, México implementó el "programa integral frontera sur" y lo anunció como una iniciativa para proteger a los inmigrantes e impedir que se suban al tren de carga conocido como "La Bestia", que viaja desde cerca de la frontera con Guatemala a cerca de la frontera con México. Desde entonces las detenciones de centroamericanos han aumentado, al igual que las denuncias sobre el trato que reciben.

Por su parte, Peña Nieto, quien se encuentra en Nueva York para participar en el debate anual de la Asamblea General de la ONU, habló el lunes sobre las contribuciones y la importancia de los inmigrantes.

"El movimiento es parte esencial del ser humano, porque es un reflejo de un instinto de supervivencia, de su energía vital, de su deseo vehemente de superarse y trascender", dijo el mandatario en discurso en la ONU. "Las aportaciones de los migrantes a las distintas sociedades son innegables, porque a cada migrante lo acompañan su esperanza y su identidad, su energía y su talento".

Por otro lado, expertos como Allen Keller, de la Universidad de Nueva York, o Karen Lucas de la Asociación Estadounidense de Abogados de Inmigración, criticaron con dureza las políticas estadounidenses de detención, deportación y falta de abogados de oficio que existen en Estados Unidos de cara a los centroamericanos recién llegados.

Suny Rodríguez Alvarado
, una hondureña de 40 años que fue detenida en la frontera en el 2014, habló sobre el supuesto maltrato que sufrió en centros de detención estadounidenses.

La inmigrante asegura en una demanda presentada en la corte federal de Nueva Jersey, que ella y su hijo Angelo, de ahora nueve años, fueron retenidos ilegalmente, presionados a menudo a firmar papeles para ser devueltos a Honduras, mantenidos en cuartos con muy bajas temperaturas y sometidos a un estrés que les provocó sufrimiento sicológico.

"Para mí fue un trauma", señaló el martes. "Pensé que el gobierno iba a ayudar a los refugiados pero no fue así".