17 de agosto de 2014 / 04:33 p.m.

Corea del Sur.- Lee Yong-soo confía en que el papa Francisco le brindará algún consuelo por la amargura que siente todavía más de siete décadas después que los soldados japoneses la forzaron a prostituirse durante la Segunda Guerra Mundial.

Lee, de 86 años, y otras dos ancianas forzadas a esclavitud sexual se sentarán en la primera fila durante la última misa que oficiará el pontífice en su gira de cinco días a Corea del Sur. Francisco no puede resolver una vieja cuestión espinosa que obstaculiza los vínculos entre Corea del Sur y Japón, ambos aliados de Estados Unidos, pero las víctimas de esa situación buscan mayor atención mundial mientras presionan a Japón para que se disculpe y las indemnice. También buscan contar al papa sus sentimientos sobre la brutalidad que padecieron de niñas.

"Si tenemos la oportunidad de hablar con él, quiero acercarme llorando y pedirle que nos ayude a conjurar nuestro dolor", dijo telefónicamente Lee, católica devota que tenía 15 años cuando fue capturada como esclava sexual. "Quiero pedirle que nos ayude a poner fin a este problema de manera pacífica".

No queda mucho tiempo. Solamente sobreviven 55 de las 238 mujeres registradas oficialmente como víctimas de la esclavitud sexual, según datos del Ministerio de Igualdad de Género y Familia, en Seúl. La edad promedio es 88 años. Dos murieron este año.

Las mujeres planean dar al papa la copia de la pintura de una joven con ropa tradicional coreana que representa a las víctimas que han muerto.

El vocero del Vaticano, Federico Lombardi, sugirió que Francisco podría recibir a las mujeres en privado, lo que el pontífice hizo con familiares de las víctimas del naufragio de un transbordador surcoreano. Es improbable que Francisco les ofrezca algo más que palabras de consuelo y solidaridad. Lombardi ha dicho que no es función del pontífice intervenir en disputas políticas sino ofrecer cuidado pastoral y consuelo.

Varios historiadores calculan que de 20 mil a 200 mil mujeres de toda Asia, muchas de ellas coreanas, fueron forzadas a la esclavitud sexual para beneficio de los militares durante la guerra.

Japón se ha disculpado muchas veces a lo largo de los años, incluso una declaración en 1993 del entonces secretario de gabinete Yohei Kono que admitió la responsabilidad japonesa.

Pero las disculpas del pasado y los esfuerzos de compensaciones privadas son considerados insuficientes, en particular porque suelen ser socavadas reiteradamente por comentarios rotundos de políticos, funcionarios y activistas derechistas japoneses.

Kang Il-chul, de 87 años, que fue esclavizada por los militares japoneses que la llevaron a China cuando tenía 14 años, tiene grandes expectativas por su encuentro con el papa. "Aunque esté en mi lecho de muerte, estaré feliz sabiendo que me encontraré con este gran hombre", dijo por teléfono. "Los coreanos, varones y mujeres, fueron arrebatados por los militares japoneses. Quiero que el papa multiplique este mensaje para generaciones futuras".

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AP