24 de marzo de 2014 / 01:52 p.m.

Madrid.- Miles de españoles desfilaron el lunes por el Congreso de los Diputados para despedir a Adolfo Suárez, el primer presidente del gobierno electo democráticamente después de décadas bajo el mando del general derechista Francisco Franco.

Suárez falleció el domingo a los 81 años, después de una última década de vida marcada por el Alzheimer que padecía. El féretro con sus restos mortales, cubierto por la bandera de España, entró a primera hora de la mañana en el palacio del Congreso con honores militares y un único redoble de tambor que rompía el silencio. La capilla ardiente se instaló en el Salón de los Pasos Perdidos.

Antes de abrirse la capilla al público, los reyes Juan Carlos y Sofía se unieron a los políticos españoles para rendir un tributo final a Suárez, considerado uno de los grandes arquitectos de la transición a la democracia tras la muerte de Franco en 1975.

El presidente del gobierno Mariano Rajoy, los exjefes de gobierno Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero, así como representantes políticos pasados y vigentes flanquearon el paso del ataúd de Suárez.

El rey Juan Carlos agachó su cabeza en señal de respeto al llegar al féretro. Después, colocó una cadena de oro de la Orden Real de Carlos III —la mayor condecoración civil que otorga España— cerca de ataúd antes de presentar sus condolencias a la familia de Suárez.

"Una pena", dijo el monarca cuando se disponía a abandonar el parlamento en coche.

En todos los edificios de España, las banderas ondearon a media asta después de que el gobierno declarase tres días de luto oficial en el país.

Miles de personas hacían fila en el exterior del parlamento. Poco a poco fueron pasando ante el féretro para presentar sus respetos al político.

Suárez era uno de los políticos más admirados dentro y fuera del país. Entre 1976 y 1981 lideró junto al rey un proceso conocido como transición a la democracia. Impulsó una nueva constitución, legalizó el Partido Comunista proscrito por Franco y consiguió poner de acuerdo a dos Españas antagónicas: la que permanecía afín al franquismo y la vinculada al bando republicano y de izquierdas, que perdió la guerra civil (1936-1939) y fue sistemáticamente maltratada y perseguida durante la dictadura (1939-1975).

La presidenta argentina Cristina Fernández y representantes de gobiernos como el de Estados Unidos hicieron llegar por carta sus condolencias al pueblo español y al gobierno por la muerte del exmandatario.

Un grupo de empresarios impulsó una iniciativa para nombrar aeropuerto internacional Adolfo Suárez al aeropuerto de Barajas en Madrid. La alcaldesa de la capital española Ana Botella apoyó la idea, pero la decisión está en manos del gobierno y probablemente requerirá de un amplio consenso de las fuerzas políticas.

Suárez será sepultado el martes en la catedral de Avila, a 110 kilómetros al norte de Madrid, junto a su mujer, fallecida en 2001.

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