MILENIO DIGITAL
10 de abril de 2017 / 12:09 p.m.

EL CAIRO.- El Consejo de Ministros de Egipto dijo que el país estará bajo estado de emergencia por tres meses a partir del lunes, tras los ataques con bombas contra dos templos cristianos coptos ocurridos el fin de semana.

El Estado Islámico se atribuyó los atentados contra iglesias de Alejandría y Tanta, en los que murieron al menos 44 personas y más de 100 resultaron heridas. Los incidentes se produjeron en Domingo de Ramos, una semana antes de Pascua de Resurrección y previo a la planeada visita del papa Francisco a Egipto el 28 y 29 de abril.

El estado de emergencia, que concede facultades amplias a las fuerzas de orden, debe ser aprobado por el Parlamento en un plazo de siete días para mantenerse en vigencia. El término de la ley marcial fue una de las exigencias del movimiento popular que llevó a la salida del ex presidente Hosni Mubarak en 2011.

"Las Fuerzas Armadas y la fuerza policial harán lo que sea necesario contra la amenaza del terrorismo (...), para mantener la seguridad en todo el país, proteger la propiedad pública y privada y la vida de los ciudadanos", dijo un comunicado del gabinete.

Dentro de la campaña contra el extremismo, el presidente Abdel Fattah al-Sisi prometió proteger a la minoría cristiana del país. Pero los coptos en Tanta, ubicada a 80 kilómetros de El Cairo, declararon que la seguridad era casi inexistente pese a las reiteradas advertencias de las últimas semanas.

Una fuente de la policía dijo a Reuters que hace una semana se desactivó una bomba cerca de la iglesia de Tanta. "Eso debió dar la alarma", dijo Amira Maher, quien esperaba noticias sobre su hermano herido en un hospital. "Especialmente en Domingo de Ramos, cuando se reúne tanta gente".

Si bien Estado Islámico ha mantenido por años una guerra de bajo perfil contra soldados y policías en la península del Sinaí, la escalada en sus ataques contra cristianos en el resto del territorio podrían convertir la insurgencia provincial en un conflicto sectario de mayor alcance.

Analistas de seguridad dijeron que parecía ser que el grupo insurgente, que está presionado en Irak y Siria, intenta ampliar su amenaza y que ha identificado a comunidades cristianas como un blanco más fácil.