1 de febrero de 2015 / 02:14 p.m.

 

Cuando la conversación llega al tema de los perdedores de Súper Bowls, inmediatamente saltan a la mente los Bills y los Vikings.

Ambos tienen marca de 0-4 en el partido que define al campeón de la NFL. Buffalo perdió sus cuatro Súper Bowls en años consecutivos.

Los Broncos parecían unirse ese club hasta que John Elway coronó su legendaria carrera con dos campeonatos.

¿Los Patriots? Tienen una parte del récord de éxitos a corto plazo en Súper Bowls: tres en un lapso de cuatro años. Han disputado el partido en otras dos ocasiones desde su último campeonato, pero no han podido sumar trofeos a la colección.

En caso de caer el próximo domingo ante Seattle, también se convertirán en tres veces perdedores. Aquellos con memoria corta comenzarán a preguntarse, ¿a dónde se fue el toque ganador?

Pese a todo, un triunfo en el estadio University of Phoenix empatará a Tom Brady con otros dos miembros del Salón de la Fama, Joe Montana y Terry Bradshaw, en victorias en el Súper Bowl. Elevaría a Belichick al mismo nivel que Chuck Noll, los únicos entrenadores con cuatro campeonatos de Súper Bowl.

Pero no se puede ignorar el otro lado de la balanza: Pese a su asombroso período de éxito en su división — la reconociblemente mediocre Este de la AFC — los Patriots tienen una década sin conseguir un campeonato.

"Diría que hay mucha emoción, pero también más enfoque", dijo el receptor Julian Edelman, quien estaba en el plantel que perdió en Súper Bowl ante los Giants hace tres años.

"Tenemos a muchachos que han estado en este juego, gente que no ha estado en este partido. Hay quienes ya han ganado, tenemos a quienes no han ganado cuando han llegado. Todos lucen enfocados y comenzando a prepararse para enfrentar a este equipo. Jugamos contra los campeones".

Ellos solían ser los campeones, pero desde que vencieron a Filadelfia en Jacksonville por la corona de 2004, los Patriots han visto a los Giants quedarse con el Trofeo Lombardi dos veces ante ellos; han visto a Pittsburgh ganar dos campeonatos; Baltimore, Green Bay, Indianápolis, Nueva Orleans y Seattle también han terminado sus campañas en lo más alto. ¿Qué le ha pasado a Nueva Inglaterra, que lejos de las docenas de triunfos en la temporada regular, no ha ganado el juego importante?

Muchos factores han contribuido a la racha que los Patriots buscan finalizar el próximo fin de semana:

Declive en defensa:

Sí, Belichick se ganó su reputación como un genio de la defensiva, pero desde que Brady se convirtió en un pasador dominante, Nueva Inglaterra ha sido un equipo ofensivo. Eso ha sido importante para mantenerse como contendiente mientras la NFL ha evolucionado hacia una liga con partidos de muchos puntos. Pero en los enfrentamientos más importantes, generalmente ante otros ataques potentes, la defensiva de los Patriots no ha rendido lo esperado. No han contado con un verdadero astro para presionar al quarterback o a un gran defensive back (hasta que firmaron a Darrelle Revis esta temporada), y también han sufrido lesiones desafortunadas, particularmente con el linebacker Jerod Mayo.

Ofensiva desbalanceada:

Belichick ha estado dispuesto a trabajar con running backs inconsistentes y desechos de otros equipos, y también ha descartado a algunos de ellos, especialmente si no pueden mantener la posesión del balón. Ese desorden en la posición ha creado más presión para Brady y el juego aéreo. Afortunadamente para Nueva Inglaterra, Brady es uno de los mejores de todos los tiempos.

Pero el cambiante elenco detrás de él puede causar caos.

Desde luego, desde su más reciente triunfo en el Súper Bowl, ha tenido a gente de la talla de Randy Moss, Wes Welker, Rob Gronkowski y Julian Edelman como objetivos. Cualquier quarterback envidiaría ese grupo.

Sin embargo, los rivales han descubierto en los playoffs que rara vez serán superados por el ataque terrestre de los Patriots, así que se enfocan en poner presión, en las coberturas y en incomodar a Brady.

Sin miedo:

La oposición, especialmente cuando los Patriotas ganaban sus últimos dos campeonatos, generalmente reaccionaba a lo que hacía Nueva Inglaterra en lugar de enfatizar sus fortalezas propias. Eso cambió por completo en el Súper Bowl de 2008, cuando los Giants liberaron una monstruosa presión sobre Brady, no cometieron errores, y despedazaron las esperanzas de perfección de los Patriots.

Básicamente ha sucedido lo mismo en cada postemporada desde entonces, incluyendo la de 2011, cuando los Giants los volvieron a derrotar con el campeonato en la línea. Piensen cómo fue que Baltimore y los Jets lograron vencerlos en playoffs en Gillette Stadium.

Entrenador:

¿En serio? Belichick posee el récord de triunfos en postemporada con 21, rebasando a Tom Landry la semana pasada. Pero dos veces ha sido superado en Súper Bowls por Tom Coughlin y sus coordinadores defensivos. Y otras dos veces, John Harbaugh hizo más movimientos acertados en sus enfrentamientos de playoffs.

Sería tonto pensar que Belichick ya no puede lidiar con la atención — de todas formas no le hace caso. Así que será una de las historias más intrigantes de este Súper Bowl para ver cómo se juega la partida de ajedrez con Pete Carroll, tal vez el mejor entrenador al que Belichick se ha enfrentado en esta instancia.

También sería absurdo basarse en los fracasos recientes de postemporada e ignorar el éxito de los primeros años. Sin embargo, si vuelven a caer, mucha gente terminará juzgando a los Patriots más por lo que ha sucedido en la última década que por aquellas primeras temporadas de gloria para Brady y Belichick.

AGENCIAS