17 de septiembre de 2014 / 02:36 a.m.

Washington. — El presidente Barack Obama declaró el martes que la epidemia de ébola en África Occidental podría amenazar la seguridad en todo el mundo y ordenó que 3 mil efectivos militares estadounidenses viajen a la región para reforzar la ayuda en una crisis que está saliéndose de control.

La cuestión es si el apoyo será suficiente y oportuno. Un inquietante pronóstico de la Organización Mundial de la Salud indicó que, con tantas personas que están contagiando el virus en la actualidad, la cifra de casos de ébola podría comenzar a duplicarse cada tres semanas.

"Si el brote no se controla ahora podríamos ver a cientos de miles de personas afectadas, con profundas implicaciones económicas, políticas y de seguridad para todos nosotros", afirmó Obama el martes tras reunirse en Atlanta con médicos y funcionarios de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y de la Universidad Emory.

Obama exhortó a otros países a unirse a la lucha suministrando rápidamente más trabajadores de salud, equipo y dinero. Por la noche el gobierno le solicitó al Congreso asignar otros 500 millones de dólares de dinero del Pentágono al esfuerzo, lo que significa que Estados Unidos podría terminar dedicando mil millones de dólares para contener el brote.

"Es una amenaza potencial para la seguridad global si estos países se vienen abajo", afirmó Obama, refiriéndose a las naciones de Liberia, Sierra Leona y Guinea, las más afectadas por la enfermedad. Al menos 2 mil 400 personas han muerto, cifra de la cual Liberia se lleva la peor parte.

Casi 5 mil personas se han enfermado en esas naciones, así como en Nigeria y Senegal, desde que el brote fue detectado en marzo. La OMS dice que la cifra podría aumentar a más de 20 mil y el costo para contener el mal podría incrementarse a casi mil millones de dólares.

Obama describió la tarea por delante como "abrumadora" pero agregó que hay esperanza en el hecho de que "el mundo sabe cómo combatir esta enfermedad".

Con expresión sombría, el mandatario describió una escena sobrecogedora de una familia en Liberia. El padre había muerto, la madre cargaba a un hijo enfermo de 5 años; el de 10 también se estaba muriendo y habían llegado a un centro de tratamiento, pero no podían ingresar.

"Estos hombres y mujeres y niños están simplemente sentados, aguardando a morir, en estos momentos", afirmó Obama. "Y no tiene que ser así".

Estados Unidos prometió enviar 17 centros de tratamiento con 100 camas a Liberia, donde los pacientes contagiosos suelen sentarse en las calles porque los sitios donde podrían atenderlos están atestados. El Pentágono espera tener abiertas las primeras unidades de tratamiento en cuestión de semanas, parte de la respuesta estadounidense, que también incluye entrenar a más trabajadores.

"Este incremento masivo en el apoyo de parte de Estados Unidos es precisamente el tipo de cambio transformador que necesitamos para empezar a controlar el brote y comenzar a revertirlo", dijo Margaret Chan, directora general de la OMS.

El organismo activista Médicos Sin Fronteras, que lleva meses haciendo sonar la alarma, también recibió con beneplácito el esfuerzo estadounidense, pero dijo que debe ser implementado de inmediato, y que otros países deben seguir el ejemplo porque la ventana para contener el virus se está cerrando.

"La respuesta al ébola sigue quedando peligrosamente rezagada, y demasiadas vidas se están perdiendo", afirmó Brice de le Vingne, director de operaciones del grupo. "Necesitamos que más países participen, necesitamos más acciones concretas en el terreno, y las necesitamos ahora".

La doctora Beth Bell, de los CDC, le dijo a los senadores que el brote es "feroz y se está extendiendo en forma exponencial".

"Si no actuamos ahora para detener el ébola, podríamos estar lidiando con él durante años", advirtió.

FOTO: Reuters

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