milenio digital
13 de abril de 2018 / 11:13 p.m.

WASHINGTON.- El secretario estadunidense de Defensa, James Mattis, afirmó que Washington envió "un mensaje claro" al presidente sirio Bashar al Asad, por el supuesto uso de un arma química el sábado en la región de Duma.

"Hemos enviado un mensaje claro", dijo Mattis, en referencia a los ataques ordenados por el presidente Donald Trump contra múltiples objetivos en Siria, en coordinación con fuerzas de Francia y el Reino Unido.

El jefe del Comando Conjunto estadunidense, el general Joe Dunford, dijo que los ataques se concentraron en tres objetivos seleccionados para evitar impactar a fuerzas de Rusia: fueron "específicamente identificados los objetivos para mitigar el riesgo de que fuerzas rusas sean involucradas", dijo.

En un mesanje desde el Pentágono, el secretario de Defensa destacó que la ofensiva fue dirigida a bases militares de producción química.

"Hay más blancos, pero elegimos eso por la importancia de la producción química y su ubicación", dijo, y aseguró que en estos ataques se buscó evitar las bajas civiles.

"Por ahora no tenemos ataques adicionales planificados", dijo Mattis, aunque añadió que el Departamento de Defensa está en consulta permanente con Francia y el Reino Unido, que también participaron de las acciones militares.

"Es momento de que las naciones civilizadas se unan con urgencia para poner punto final a la guerra civil, apoyando el proceso de paz apoyado por las Naciones Unidas".

EU no notificó esta vez a Rusia de los ataques contra Al Asad
Estados Unidos no notificó a Rusia de los ataques de hoy lanzados hoy, a diferencia de lo que hizo hace un año con un ataque similar, en el que avisó a Moscú para que retirara sus tropas.

"No hemos tenido coordinación alguna con los rusos para los ataques, ni les hemos prenotificado de ellos", dijo Dunford.

Esta decisión de Estados Unidos representa un importante cambio respecto a su accionar pasado y exhibe el deterioro de las relaciones entre Washington y Moscú.

Hace un año, el 7 de abril de 2017, Estados Unidos ya lanzó un ataque contra posiciones de Bashar al Asad, pero en esa ocasión notificó a Moscú para que retirase del terreno las tropas que combaten junto a las fuerzas gubernamentales sirias.

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