3 de marzo de 2014 / 10:54 p.m.

WASHINGTON.- Buscando rescatar un elusivo plan de paz para el Medio Oriente, el presidente Barack Obama presionó el lunes al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu para que tome las "difíciles decisiones" necesarias para que las negociaciones con las autoridades palestinas avancen.

Pero en momentos que se acerca el plazo de abril fijado por Estados Unidos, el mandatario israelí declaró con pesimismo que "Israel ha hecho su parte y, lamento decirlo, los palestinos no".

Los comentarios de Netanyahu subrayan la escasa posibilidad de llegar a un acuerdo que ponga fin al prolongado conflicto, pese a los enormes esfuerzos de Estados Unidos, encabezados por su secretario de Estado, John Kerry.

Obama y Netanyahu dialogaron durante una reunión en la Oficina Oval en un lunes nevado en Washington. La reunión fue una incursión más directa en las negociaciones de paz por parte de Obama, que también se reunirá este mes en la Casa Blanca con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás.

"Aún es posible crear dos Estados, un Estado judío de Israel y un Estado palestino, con gente que viva una junto a la otra en paz y con seguridad", dijo Obama. "Pero es difícil. Requiere que ambas partes cedan".

Kerry ha realizado cerca de una decena de viajes a la región en los últimos 12 meses con el fin de que las dos partes firmen un borrador para finales de abril, que serviría de base para las negociaciones a una solución permanente al prolongado conflicto entre israelíes y palestinos. El borrador pretende abordar los temas centrales de la disputa, como la frontera entre Israel y un futuro Estado palestino, el destino de los refugiados palestinos y el estatus de la ciudad santa de Jerusalén.

Los palestinos pretenden tener un estado independiente en lo que actualmente es Cisjordania, el este de Jerusalén y la Franja de Gaza, territorios capturados por Israel en 1967. Las autoridades palestinas han exigido que Israel acepte fijar las fronteras definitivas de una Palestina futura en los límites previos a 1967, con pequeños intercambios territoriales que permitirían a Israel mantener los asentamientos judíos que ha construido en Cisjordania y el este de Jerusalén.

Netanyahu se ha negado a reconocer los límites de 1967 como punto de partida y desea retener una presencia israelí en una zona estratégica de Cisjordania a lo largo de la frontera con Jordania y extensas zonas de asentamientos cercanos a Israel. El premier israelí no ha señalado cuánto territorio está dispuesto a ceder y ha rechazado cualquier división del este de Jerusalén, donde los palestinos esperan establecer la capital de su futuro estado.

AP