notimex
5 de octubre de 2016 / 05:48 p.m.

TORONTO.- La percepción del conflicto armado en Colombia es diferente desde afuera que desde adentro, afirmó el politólogo Mauricio Vargas Linares ante integrantes del sector político y empresarial de Canadá.

Indicó que el “No” fue un rechazo a que las FARC puedan participar en política sin someterse a procesos judiciales que los condene por los delitos cometidos contra los colombianos durante décadas.

Invitado por el Consejo Canadiense de las Américas (CCA), el único organismo canadiense que promueve foros de análisis sobre el acontecer político y económico de Latinoamérica, el asesor político colombiano dio un panorama de las campañas que presidieron al plebiscito.

Vargas explicó cómo los medios se inclinaron por el “” del presidente Juan Manuel Santos, y el expresidente Álvaro Uribe con megáfono y iPhone “manipuló” la campaña por el “No”.

En su opinión fue un error que Santos, reelecto bajo la consigna de buscar la paz en Colombia, quisiera “ir más allá” y consultar al pueblo sobre este acuerdo de paz, que debió haber realizado en su condición de jefe del Ejecutivo. “Debió asumir la responsabilidad histórica”.

“Sostuve en mis columnas que el plebiscito era un error porque hizo que los colombianos respondieran no tanto a la pregunta, sino a su impresión sobre todo el conflicto armado, su opinión respecto al presidente y reflejaran sus miedos”.

En todo caso, agregó, el plebiscito debió haber incluido “una forma de cárcel para los guerrilleros antes de que pudieran hacer política, pues fueron responsables de crímenes atroces y secuestros masivos durante décadas”.

“Ahora con el acuerdo podrían haber pasado a ser líderes políticos, con la posibilidad de convertirse en alcaldes, congresistas o presidentes”.

Recalcó que en España los miembros de ETA no pueden hacer política, aunque hayan dejado las armas.

Interrogado por Notimex respecto al apoyo de la comunidad internacional al proceso de paz (Canadá provee 40 millones de dólares en asistencia), Vargas Linares aclaró que dicho respaldo es importante para “credibilidad e impulso” al proceso.

Sin embargo, a veces la comunidad internacional no conoce el detalle de los problemas internos de Colombia. Recordó que hay una frase colombiana que dice “el diablo está en los detalles”.

“La comunidad internacional se comportó como si fuera un tratado de paz entre dos líderes de dos Estados y eso irritó, enfureció a muchos electores que hasta ese momento eran neutrales o incluso apoyaban el “Sí”.

Enfatizó que el más importante papel de la comunidad internacional para favorecer la paz es “presionar a las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) a que acepten una votación que rechazó el acuerdo y en consecuencia deben aceptar renegociar puntos críticos”.

Al referirse a lo que podría pasar después del “No”, el colaborador de Radio Francia International dijo que si las FARC abren la posibilidad de renegociación, puede estabilizarse el cese al fuego, como estaba previsto para esta semana.

Había planes de que los cinco mil 700 guerrilleros se concentrarían con sus armas en zonas definidas y protegidas a distancia por el ejército.

“Aunque no entreguen las armas, porque se estaría renegociando, sería importante que el gobierno de Santos mantenga la oferta económica de darles dinero para su manutención”.

Mauricio Vargas
consideró que Santos está enviando un mensaje a las FARC de que no se pueden demorarse en su decisión sobre si renegocian o no, y un mensaje a Uribe y a los líderes del “No” de que los puntos de renegociación tienen que ponerlos pronto.

“El temor de Santos con Uribe y sus seguidores es que quieran prolongar esta situación inestable hasta las elecciones del 2018”, alertó el politólogo, quien advirtió que entre más tiempo pase Colombia en este limbo, más riesgo hay que estalle un conflicto armado.

“Lo ideal sería que la situación militar de las tropas se estabilice en los puntos ya definidos de concentración para reducir el riesgo de confrontación”, aseveró.

Las declaraciones de Mauricio Vargas Linares se dieron en una conversación vía telefónica que sostuvo con el presidente del Consejo Canadiense de las Américas, Kenneth Frankel.