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3 de septiembre de 2015 / 11:13 a.m.

México.- Aylan Kurdi sobrevivió a las bombas y a la guerra, pero no al mar ni a las barreras geográficas y legales que separan un Oriente Próximo en llamas de Europa.

Se trata del niño sirio, de tres años de edad, cuya fotografía se ha convertido en el símbolo del drama de los refugiados, con su diminuta camiseta roja y su pantalón azul, tendido sin vida en la turística playa turca de Ali Hoca Burnu, según el diario español El País.

La familia del pequeño Aylan había intentado pedir asilo en Canadá, pero el intento fue en vano.

La barca hinchable en la que viajaban la familia de Aylan y otros refugiados sirios partió en la noche del martes al miércoles de la península de Bodrum (suroeste de Turquía) con destino a la isla de Kos. Pero jamás llegó a su destino.

Junto al pequeño sirio murió su hermano, Galib (de 5 años), su madre, Rihan Kurdi (de 35 años) y un joven de 18 años. Solo dos personas, una de ellas el padre de la familia Kurdi, Abdullah, lograron ser rescatadas por los guardacostas turcos.

Abdulá Kurdi, el padre del niño ahogado, cuya imagen se ha convertido en símbolo de la tragedia de los refugiados sirios, relató la tragedia: "Después de alejarnos unos 500 metros de la costa, en el bote empezó a entrar agua y se nos mojaron los pies. A medida que aumentaba el agua, cundía el pánico. Algunos se pusieron de pie y el bote volcó. Yo sostenía a mi mujer de la mano", detalló.

"Las manos de mis dos niños se escaparon de las mías, intentamos quedarnos en el bote, pero el aire disminuía. Todo el mundo gritaba en la oscuridad. Yo no lograba que mi esposa y mis hijos oyeran mi voz", narró.

El padre del pequeño Aylan dijo que luego de la petición, el gobierno de Canadá le hizo una oferta de asilo, pero él la rechazó.

"Quiero que el mundo entero nos escuche desde Turquía, donde hemos llegado escapando de la guerra. Tengo un gran sufrimiento. Después de lo ocurrido, no quiero ir. Voy a llevarme los cuerpos primero a Suruç (ciudad turca en la frontera con Siria) y luego a Kobani (Siria). Pasaré el resto de mi vida allí", ha explicado.

Los Kurdi habían escapado de Kobane, la ciudad kurdo-siria fronteriza con Turquía que, durante casi medio año, fue asediada por el Estado Islámico.

Aylan y Galib no fueron los únicos niños que fallecieron esa fatídica noche. Otra embarcación naufragó mientras seguían la misma ruta que el bote de los Kurdi. Ocho personas murieron, entre ellas una bebé de nueve meses, dos gemelos de año y medio y dos hermanos de nueve y 11 años.

En esa barca, con capacidad para 10 ocupantes, viajaban 17 refugiados sirios por lo que se cree que fue el exceso de peso lo que hundió el bote. Sólo siete personas sobrevivieron y dos aún no han sido halladas, aunque un oficial de la Armada turca citado por Reuters reconoció que apenas hay esperanza de que encontrar con vida a los desaparecidos. Uno de los supervivientes afirmó que habían pagado dos mil 50 euros por persona a los traficantes que organizaron el viaje de la costa turca a la isla griega de Kos.