22 de enero de 2014 / 10:09 p.m.

Suiza.- Las conversaciones de paz que buscan terminar con la guerra civil en Siria tuvieron un inicio complicado el miércoles debido a las posiciones encontradas respecto al futuro del presidente Bashar Assad, que amenazan con colapsar las negociaciones antes de que comiencen.

La disputa sobre el papel de Assad fue un mal augurio para la conferencia internacional de paz que busca elaborar un plan de transición y preparar una elección democrática para esa nación de Medio Oriente asolada por una guerra que ha causado la muerte de unas 130 mil personas y ha desplazado a millones de sus hogares.

A apenas unas horas de iniciadas las conversaciones en la ciudad suiza de Montreux, tanto la delegación que representa a Assad como la Coalición Nacional Siria parecían estar más alejados que nunca y ambos dijeron ser la voz del pueblo sirio.

"No esperamos avances inmediatos, nadie minimiza las dificultades", dijo el secretario general de Naciones Unidas Bank Ki-moon a la prensa al final de la sesión que duró todo el día. "El pueblo sirio busca desesperadamente el alivio de la pesadilla en la que están atrapados".

Un mediador de la ONU se reunirá por separado con ambas partes el jueves para tratar de acordar una reunión cara a cara el viernes entre representantes del gobierno y la oposición.

Estados Unidos y la oposición siria abrieron la conferencia diciendo que el presidente del país perdió su legitimidad cuando aplastó a un movimiento inicialmente pacífico.

"Verdaderamente necesitamos poner atención a la realidad", sostuvo el secretario de Estado norteamericano John Kerry. "No hay forma de que el hombre que ha respondido en forma brutal a su pueblo recupere la legitimidad necesaria para gobernar. Un hombre y quienes lo han apoyado no pueden mantener como rehenes a toda una nación y una región".

La respuesta siria fue firme y directa.

"No habrá transferencia de poder y el presidente Bashar Assad seguirá en el cargo", dijo el ministro de información sirio Omran al-Zoubi a la prensa cuando concluyeron los discursos.

El ministro del Exterior sirio Walid al-Moallem dijo que los terroristas y la intervención extranjera han desgarrado a su país; también se negó a dejar el podio aunque el secretario general de la ONU se lo pidió.

"Usted vive en Nueva York, yo vivo en Siria", dijo con furia a Ban Ki-Moon. "Tengo el derecho de presentar la versión siria en este foro. Luego de tres años de sufrimiento este es mi derecho".

El líder de la oposición, Amhad al-Jarba, de la Coalición Nacional, titubeó hasta el último minuto sobre su asistencia a las conversaciones de paz a las que se oponen las brigadas rebeldes en Siria. El miércoles insistió en que cualquier discusión sobre la permanencia de Assad en el poder significaría el fin de las negociaciones.

Un gobierno de transición "es el único asunto en discusión" para ellos, dijo.

Al-Moallem insistió en que sólo los sirios pueden remover a Assad y acusó a occidente y los países vecinos, especialmente a Arabia Saudí, a la que no nombró, de entregar dinero, armas y combatientes a los rebeldes.

"Occidente dice combatir al terrorismo públicamente, pero en secreto lo alimentan", dijo. "Los sirios en esta sala han participado en todo lo que pasó, pusieron en marcha el derramamiento de sangre y todo a expensas del pueblo sirio al que dicen representar".

Activistas sostienen que al menos 130 mil personas han muerto en los combates que se desataron tras una protesta pacífica contra el gobierno de Assad en marzo de 2011.

Tras los agrios discursos los diplomáticos acordaron realizar conversaciones bilaterales, entre ellas la segunda que tienen en menos de 24 horas Kerry y su contraparte rusa Serguei Lavrov, quienes presionaron para llegar a un acuerdo para que Assad renunciara a su arsenal de armas químicas.

"Las conversaciones entre las partes no van a ser sencillas ni rápidas", dijo Lavrov. "No hay certezas absolutas en esta conferencia pero hay una oportunidad real de lograr la paz".

AP