AP
21 de diciembre de 2015 / 10:52 a.m.

Madrid. — Las elecciones generales del domingo en España plantearon un escenario incierto para la próxima Legislatura de cuatro años, después de que los votantes mantuvieran al gobernante Partido Popular como el partido más votado pero le dejaran sin mayoría suficiente para gobernar en solitario y expuesto a que una alianza de partidos menores pueda arrebatarle el poder.

Podemos, un partido de izquierda radical, y Ciudadanos, próximo al sector empresarial, irrumpieron en el Parlamento para acabar con tres décadas de bipartidismo en España y dar comienzo a lo que podrían ser semanas de negociaciones entre diferentes partidos para formar un gobierno.

Con el 99,74% de los votos escrutados, el conservador PP era el partido más votado con el 28,71% de los sufragios y 123 escaños en el Parlamento de 350 plazas, lo que no le daría la mayoría absoluta (la mitad de parlamentarios más uno) ni siquiera en una alianza con el recién llegado Ciudadanos, según el recuento parcial publicado por el gobierno.

"Hemos vuelto a ganar las elecciones", afirmó Rajoy desde un balcón de la sede del partido tras conocer los resultados. "Voy a intentar formar gobierno y creo que España necesita un gobierno estable", dijo ante unos 200 simpatizantes.

El segundo partido más votado sería el socialista PSOE, con 90 escaños, mientras que Podemos y Ciudadanos entrarían en Parlamento convirtiéndose en la tercera y cuarta fuerzas políticas del país, con 42 y 40 diputados, aunque los grupos aliados de Podemos podrían aumentar su influencia en el Parlamento hasta 69 parlamentarios.

Los datos abren la puerta a una posible alianza a tres bandas entre los socialistas PSOE, Podemos y Ciudadanos para arrebatar el gobierno a Rajoy. En ese caso, el actual gobierno seguiría el camino de los ejecutivos portugués y griego que perdieron el poder este año tras imponer medidas de austeridad contra la crisis económica europea.

Otra alternativa sería una gran coalición de los partidos tradicionales, PP y PSOE, que tiene precedentes en otros países europeos como Alemania.

"La alternativa es un gobierno de la izquierda que por lo menos tiene que tener cinco partidos", señaló Ramón Cotarelo, catedrático de ciencias políticas en la UNED. "La gran coalición solamente será el último recurso, pero me parece que no hay más que el último recurso porque veo muy difícil un pentapartido".

"Con estos datos, el país es ingobernable", añadió Cotarelo.

El proceso de formación de gobierno podría llevar de días a semanas y es probable que las posibles combinaciones dominen la conversación de los españoles durante las fiestas navideñas.

Tras las elecciones, el sistema parlamentario español contempla una serie de reuniones del jefe de Estado, el rey Felipe VI, con los grupos con representación parlamentaria. Luego de esos encuentros, el monarca propone a uno de los líderes de partido para formar gobierno.

Ese candidato debe pasar una votación de investidura en el Parlamento que requiere mayoría absoluta en la primera sesión. De no conseguirlo, tiene una segunda oportunidad dos días más tarde en la que sólo necesitaría mayoría simple para convertirse en presidente del Gobierno.

Si Ciudadanos decide aliarse con el Partido Popular, necesitaría encontrar apoyos para completar la mayoría absoluta si quiere ganar la votación de investidura en su primera ronda.

En un plan más general, las elecciones confirmaron la transformación de la escena política española, que pasa a tener cuatro grandes formaciones después de tres décadas de gobiernos del PP y PSOE que sólo requirieron el apoyo ocasional de partidos regionales mucho menores.

"España ha votado un cambio de sistema", afirmó el líder de Podemos, Pablo Iglesias, en declaraciones a la prensa. "Se acabó el sistema de turno en España".

Un total de 36,5 millones de votantes registrados en España eligieron a representantes para la cámara baja del Congreso, de 350 escaños, y el Senado, que tiene menos poder legislativo.