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16 de julio de 2015 / 09:59 a.m.

Londres.- La cadena británica British Broadcasting Corporation (BBC) será sometida a revisión por las autoridades para replantear el objetivo para la que fue fundada, hace 93 años, los contenidos que debe ofrecer y definir su financiamiento en el futuro.

El gobierno británico analizará el papel de la cadena británica pública más antigua del mundo, fundada en 1922, anunció este jueves en el parlamento de Westminster el secretario de Cultura y Medios, John Whittingdale.

En la actualidad, la BBC es financiada en parte con la llamada licencia de televisión que tiene un costo anual de 145.50 libras (225 dólares) por cada casa que tenga un aparato de televisión a color.

La BBC indicó que la licencia de televisión le permite financiar la producción de programas televisivos libres de comerciales, de accionistas y de intereses políticos.

El análisis sobre el futuro de la BBC estará encabezado por el jurista David Perry, quien emitirá recomendaciones sobre la posible despenalización para quienes no paguen la licencia de televisión.

En la actualidad los evasores pueden ser llevados a la corte, pagar una multa e incluso ser encarcelados.

El ministro del gobierno conservador anunció que se estudiarán otros modelos de financiamiento: un nuevo tipo de licencia, un impuesto por casa, o un modelo híbrido de financiamiento, para que la cadena continúe ofreciendo el servicio público para la que fue creada.

El ingreso por el cobro de la licencia de televisión en 2014 fue de tres mil 700 millones de libras (cinco mil 700 millones de dólares), y obtiene otros ingresos de programas comerciales como el de automovilismo Top Gear, que es retrasmitido a una audiencia mundial de 300 millones de personas.

Al presentar el llamado reporte verde, el funcionario señaló que la revisión contempla también reducir el tamaño de la corporación.

Los resultados sobre el futuro de la BBC y las recomendaciones serán dadas a conocer en septiembre próximo.

La BBC criticó el anuncio en un comunicado por considerar que el reporte verde puede dañar la popularidad de la BBC.

“Eso sería malo para Gran Bretaña y no sería la BBC que el público ha conocido y querido en los últimos 90 años”, señaló.

El corporativo recordó que ni el personal ni los políticos son los dueños de la empresa: “Le pertenece al público. Ellos son nuestros accionistas. Ellos pagan la licencia. Su voz debe ser escuchada”, subrayó.