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1 de julio de 2015 / 10:19 a.m.

Atenas-. El primer ministro griego, Alexis Tsipras, escribió a los acreedores de Atenas que Grecia podría aceptar una oferta de rescate si se cambiaban varias condiciones, pero Alemania dijo que la carta venía demasiado tarde y que las enmiendas presentadas eran insuficientes.

Atenas quiere un crédito por 29 mil millones de euros para cubrir todo el pago de las deudas del país que tienen fecha de vencimiento en los próximos dos años.

En la carta, Tsipras pidió la mantención de un descuento sobre el impuesto al valor agregado para las islas griegas, la extensión de recortes al gasto militar y el retraso en el retiro de un suplemento de ingreso para algunos de los jubilados más pobres.

Los ministros de Finanzas de la zona euro tenían previsto tratar la solicitud de Grecia en una conferencia, pero la reacción inicial de los secretarios de estado y de altos funcionarios fue que la carta contenía elementos difíciles de aceptar.

Aunque la misiva tiene fecha del 30 de julio, llegó después de que los 19 ministros del Eurogrupo ya habían concluido una conferencia la tarde del martes, y de la expiración del rescate internacional del país a la medianoche de ese día, cuando Grecia incumplió un pago al Fondo Monetario Internacional, dijeron funcionarios de la zona euro.

El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schaeuble, dijo que la carta llegaba demasiado tarde, que no ofrecía claridad mayor y que no era la base para negociaciones serias ahora.

Cualquier negociación sobre un programa nuevo tendría que empezar de cero con condiciones diferentes, dijo Schaeuble durante una conferencia de prensa en Berlín.

La carta de Tsipras contenía sólo una leve referencia a la reforma al mercado laboral, que era una de las demandas de los acreedores para que la economía griega sea más competitiva.

Atenas quiere restaurar los derechos de negociación colectiva anulados en reformas anteriores por los rescates y se opone a la demanda de que facilite los despidos masivos en el sector privado.

Tsipras sí estuvo de acuerdo en la implementación inmediata de medidas recomendadas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) para facilitar los negocios y para abrir los sectores empresariales cerrados.

La carta no menciona las privatizaciones, que el gobierno de Tsipras detuvo cuando asumió el cargo y que siguen siendo tema de discordia.