26 de noviembre de 2014 / 05:42 p.m.

 

Ferguson.- Los refuerzos de la Guardia Nacional ayudaron a contener las últimas protestas en Ferguson, evitando una segunda noche de caos con incendios y saqueos como la vivida después de que un jurado investigador decidiese no acusar al policía blanco que mató al adolescente Michael Brown.

Los manifestantes volvieron a salir el martes a las calles de Ferguson, marcada con las cicatrices de la revuelta, pero con cientos de tropas adicionales vigilando vecindarios y negocios, tuvieron un poder mucho menos destructivo que la noche anterior. Sin embargo, los agentes tuvieron que emplear gas lacrimógeno y espray de pimienta contra quienes protestaban, que incendiaron un coche patrulla de la policía y rompieron ventanas de la municipalidad.

Mientras la tensión se aliviaba un poco en Ferguson, el policía Darren Wilson rompió su largo silencio público para insistir, en la televisión nacional, en que no podía haber hecho nada diferente en su enfrenamiento con Brown.

Posteriormente, Wilson dijo en una entrevista, que hizo lo que le enseñaron en su capacitación cuando le disparó al joven desarmado. Durante la confrontación, dijo, "la única emoción que sentí fue temor, y entonces entraron a jugar el sentido de supervivencia y la capacitación".

Wilson dice que le disparó a Brown cuando lo tenía de frente y no por la espalda, y agrega que el joven se mostraba un nivel de agresión y rabia que era "casi incomprensible".

El balance las protestas del lunes — 12 edificios comerciales totalmente quemados, ocho incendios más y una docena de vehículos carbonizados — llevaron al gobernador de Missouri, Jay Nixon, a movilizar un amplio contingente adicional de la Guardia Nacional.

El gobernador ordenó que los 700 efectivos iniciales aumentaran a 2 mil 200 con la esperanza de que su presencia pudiese ayudar a las autoridades locales a mantener el orden en el suburbio de San Luis.

"Deben protegerse las vidas y las propiedades", dijo Nixon. "Este comunidad se merece tener paz".

Unidades de la Guardia Nacional protegieron el Departamento de Policía de Ferguson, dejando el control de la multitud, los arrestos y el uso de gases lacrimógenos a los agentes locales. En la madrugada del miércoles, en una zona comercial, había un soldado cada pocos escaparates, y algunos otros en los tejados.

Cuarenta y cinco personas fueron detenidas, la mayoría por no cumplir las peticiones para dispersarse. Frente a la sede de la policía en Ferguson, una mujer fue detenida después de que manifestantes lanzasen lo que parecían ser bombas de humo, bengalas y botellas con agua congelada a una fila de agentes. Otros manifestantes fueron arrestados al no cumplir las instrucciones de la policía para despejar las vías o el trayecto de vehículos policiales.

Los manifestantes lanzaron piedras, palos y botellas — algunas con orina dentro — a los agentes. A medida que la multitud se dispersaba, algunos lanzaron piedras a las ventanas de una tienda y de un concesionario de coches usados cerca de un mural pintado sobre la pared en el que se podía leer "Paz para Ferguson".

Algunas de las calles que habían sido tomadas la noche del lunes estaban desiertas, a excepción de por las patrullas ocasionales de la policía o los vehículos de la Guardia Nacional. Algunos equipos de la Guardia Nacional vigilaban aparcamientos vacíos.

Los abogados de la familia de Brown dijeron que esperan la investigación federal sobre derechos civiles en marcha finalice con la presentación de cargos. Pero las investigaciones federales sobre mala conducta policial se enfrentan a un requisito legal que requiere evidencias de que el funcionario violó deliberadamente los derechos civiles de la víctima.

El testimonio de Wilson diciendo que se sentía amenazado, y las pruebas físicas casi con toda seguridad complicarán cualquier esfuerzo por buscar cargos federales.

Según la ley federal, "como fiscal tienes que demostrar que el agente sabía en ese momento que apretando el gatillo estaba haciendo un uso excesivo de la fuerza, que estaba violando la Constitución", dijo Seth Rosenthal, un ex fiscal de derechos civiles del Departamento de Justicia.

El Departamento de Justicia también ha iniciado una amplia investigación sobre el Departamento de Policía de Ferguson, en busca de patrones de discriminación.

El fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, dijo que su departamento tiene como objetivo completar las pesquisas lo más rápidamente posible "para restaurar la confianza, reconstruir la comprensión y fomentar la cooperación entre la policía y los miembros de la comunidad".

Independientemente del resultado de las investigaciones federales, la familia de Brown también podría presentar una demanda por homicidio imprudente contra Wilson.

El presidente Barack Obama dijo que sabe que la decisión del jurado investigador "molesta a mucha gente" pero que ""as frustraciones que hemos visto no son sólo por un incidente en concreto. Tienen raíces profundas en muchas comunidades de color que tienen la sensación de que nuestras leyes no siempre se aplican de manera uniforme o justa".

Los abogados de Wilson emitieron un comunicado elogiando la decisión y diciendo que el agente está agradecido con sus partidarios.

"Los integrantes de las fuerzas de seguridad tienen que tomar a menudo decisiones difíciles y en una fracción de segundo", dijeron los letrados. Wilson "siguió su entrenamiento y siguió la ley", mencionaron.

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