AP
6 de septiembre de 2015 / 10:40 a.m.

Guatemala. — Con una pequeña oración, cantando el himno nacional y aplaudiendo, el domingo abrieron las mesas electorales donde millones de guatemaltecos votarán por sus nuevas autoridades, en medio del desencanto con la clase política y los escándalos de corrupción que dejaron incluso al anterior presidente y vicepresidenta en la cárcel.

Los guatemaltecos eligen presidente entre 14 propuestas que están en la boleta electoral.

También elegirán vicepresidente, diputados al Congreso y al Parlamento Centroamericano y corporaciones municipales para 338 municipios del país.

Al ingresar a los centros los votantes reciben cuatro boletas, una blanca, una rosada, azul y verde. El único documento con el que los guatemaltecos pueden votar es Documento de Identificación Personal.

A las 7 de la mañana abrieron los centros de votación y las mesas electorales que estarán abiertas hasta las 18 horas, entonces se iniciará el conteo.

Otilia Castro, de 78 años fue una de las primeras personas en votar.

"Vine a votar, yo lo estoy haciendo con la fe de que esto tiene que cambiar, debemos renovar a todos, se necesita gente nueva", dijo al salir del centro de votación número 16, en la zona 21, al sur de la capital guatemalteca.

La víspera varios incidentes violentos se registraron en algunos municipios del país que dejaron varias personas heridas.

Al final de la noche del sábado simpatizantes de dos partidos políticos en la contienda supuestamente se agredieron mutuamente dejando al menos cinco personas heridas de bala.

Los incidentes se unen a los hechos de corrupción que desencantaron a la población y que involucran a funcionarios y ex funcionarios públicos, incluso a varios candidatos a cargos a elegir.

Las elecciones se llevan a cabo tras una profunda crisis política en la que el presidente Otto Pérez Molina y su vicepresidenta Roxana Baldetti se vieron obligados a renunciar y se encuentran en la cárcel tras estallar un escándalo por una red de corrupción conocida como "La Línea".

Molina renunció al cargo el miércoles luego de que un juez ordenara su aprehensión para obligarlo a presentarse ante él y declarar por las acusaciones de la fiscalía y la Comisión Internacional contra la Impunidad le hacen por hechos de corrupción y su vinculación con la estructura.

Previo a su salida, miles de guatemaltecos salieron a las calles para exigirle que renunciara por los escándalos de corrupción que fueron denunciados dentro de su administración.

La fiscalía y la comisión, un organismo de Naciones Unidas, desarticularon una red de defraudación aduanera que defraudó al fisco por millones de dólares. La red estaba integrada por funcionarios y particulares que recibían sobornos de empresarios para que les ayudaran a evadir impuestos en sus importaciones.

Un estudio de la comisión de la ONU, sobre el financiamiento de partidos políticos guatemaltecos hecho público en julio pasado, reveló que el 25% del financiamiento viene de las estructuras criminales, sobre todo del narcotráfico, otro 25% proviene de los empresarios y un 50% son de los proveedores del Estado divididos en infinidad de entidades de distinto tamaño.