MILENIO DIGITAL
7 de junio de 2018 / 10:39 a.m.

GUATEMALA.- Cuando Hugo López estaba trabajando, se dio cuenta de la erupción del Volcán de Fuego, pero nunca imaginó que casi toda su familia quedaría bajo las cenizas. Cuando hace el recuento, entra en razón y cuenta 46 parientes bajo el material volcánico: su esposa, hijos, cuñados, sobrinos, primos, tíos. Todos muertos.

En cuatro días, de ser un trabajador promedio, se convirtió en un buscador, un excavador de las cenizas.

Su sensación no es presentimiento. Su soledad es una realidad. Toda su familia quedó bajo las cenizas y el material incandescente. Pero en cuatro días no habría podido comprobarlo, los cercos de seguridad de las autoridades de Guatemala no lo dejaban pasar.

La desesperación lo orilló a arriesgar su vida y caminar por veredas de un cerro para llegar hasta San Miguel Los Lotes.

Sin policías restringiendo el paso ni protección civil dando recomendaciones, Hugo llegó a su aldea y desde un monte de arena creyó que la tragedia no tenía remedio ni esperanza.

Guatemalteco perdió a 46 familiares tras erupción de volcán

Aunque se hizo fuerte, las lágrimas corrían sus mejillas y reconoció por primera vez que se sentía solo, que había perdido todo lo que quería y lo único que podía recuperar era su ropa.

Y es que el panorama en el lugar es desolador. Las cenizas cubrieron todas las calles, todas las casas, más de cuatro metros de arena sepultaron todas las pertenencias y cientos de personas, según los pobladores.

Por eso los rescatistas no paran. En los lugares comunes de la población, la maquinaria pesada está trabajando sacando arena y en las casas, el trabajo con pico y pala es lento pero seguro. En realidad, el ánimo no es para encontrar personas vivas, pero sí cadáveres que ayudarán a los sobrevivientes a asimilar sus pérdidas.

Eso es justo lo que quiere Hugo, encontrar los cuerpos de sus familiares para enterrarlos e intentar empezar de nuevo.

“Yo lo que quisiera es ver, yo tengo la impresión que haya algún familiar enterrado o al menos que se pueda hacer algo, si hay posibilidad de entrar. No sabía el procedimiento, donde está la precaución me detuvieron me dijeron que viniera a pedir permiso. Nadie nos hace caso, estoy cansado”, remarcó.

“Busco a mi esposa y mi hijo, ya anduve en la morgue, los hospitales y no hay modo de que me den razón de ellos, prácticamente quedaron sepultados entre esta arena”, puntualizó.

Guatemalteco perdió a 46 familiares tras erupción de volcán

Por eso decidió no hacer caso a la autoridad, después de tres días de rogar por ingresar a su pueblo prefirió arriesgar su vida y junto con sus vecinos caminar por veredas en medio del cerro para llega a su comunidad.

Fueron minutos que parecieron horas, en medio de hojas llenas de cenizas y plantas que espinan las piernas. Aun así y sin temor, Hugo caminó hasta ver que no había esperanza, ni para encontrar familiares con vida o para recuperar algo de ropa.



mmr