4 de abril de 2014 / 03:55 p.m.

KILLEEN, Texas .- En el negocio Guns Galore cerca de Fort Hood las estanterías desbordan de armas de punta a punta, como también abundan las advertencias: No se permiten idiotas. Este no es un lugar para que jueguen los niños. El tráfico de armas es ilegal.

Sin embargo, ahora que un segundo tiroteo mortal en la base militar texana ha sido vinculado a armas compradas en esa armería, sus empleados están empeñados en evitar que los culpen a ellos.

Las autoridades de Fort Hood dicen que Guns Galore, en la carretera principal que lleva a la mayor armería de la nación, es donde el soldado Iván López compró la pistola calibre 45 que usó para matar a tres personas y herir a 16 esta semana. Agregan que ese comercio también vendió una pistola semiautomática a Nidal Hasan, quien mató a 13 personas e hirió a más de 30 en la base.

El teniente general Mark Milley, oficial de mayor graduación en Fort Hood, dijo que López compró el arma el 1 de marzo, aproximadamente un mes antes del ataque del miércoles. Hasan también compró su pistola táctica FN 5.7 poco antes de su ataque en noviembre de 2009.

López se suicidó con la misma arma después que lo enfrentó la policía el miércoles. Antes del ataque, fue tratado por depresión y ansiedad mientras determinaban si padecía de trastorno de estrés postraumático. Milley dijo que los investigadores creen que la inestabilidad mental de López puede haber sido una causa del ataque.

Greg Ebert, vendedor de Guns Galore, dijo que el comercio no podía formular comentarios sobre López, pero se resintió de recibir llamados telefónicos anónimos y correos electrónicos indignados, algunos de los cuales preguntaban si estaban contentos de que hubiera más muertes.

"No tuvimos nada que ver con lo que ocurrió allí", dijo Ebert, aclarando que hablaba por cuenta propia y no en nombre del comercio. "Si quieren culpar a alguien, vayan al FBI y al gobierno en Fort Hood y pregúntenles por qué alguien al que estaban evaluando sicológicamente no les llamó la atención".

El camionero de 34 años de Puerto Rico al parecer no tenía antecedentes policiales, aunque los investigadores están estudiando sus antecedentes personales.

La ley federal generalmente prohíbe vender armas a personas que han sido internadas involuntariamente en un asilo siquiátrico o a quienes la justicia ha determinado que constituyen un peligro para sí o para otros. Los partidarios del control de las armas dicen que eso deja resquicios peligrosos.

Ladd Everitt, vocero de la Coalición para poner fin a la violencia con armas, dijo que el ataque de López es otro ejemplo de que la industria de las armas antepone sus ganancias a la seguridad.

De todos modos los negocios seguían marchando en Guns Galore un día después del nuevo ataque en Fort Hood.

AP