2 de julio de 2013 / 11:23 p.m.

Ciudad de México • El coordinador de Movimiento Ciudadano en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, advirtió que entre 180 mil y 200 mil personas forman parte de los "escuadrones de la muerte" al servicio de siete grandes cárteles del narcotráfico, 25 bandas regionales y 180 grupos del crimen organizado diseminados por todo el país.

Sostuvo que los comandos de corte paramilitar son regularmente adiestrados para la realización de operaciones de "exterminio criminal".

Al presentar su libro "Escuadrones de la muerte en México", el legislador zacatecano afirmó que existen hasta 35 mil niños reclutados por esos grupos, aunque en ellos predominan los jóvenes de 18 a 29 años de edad (40 por ciento), seguidos de adultos de 30 a 49 años (29 por ciento).

Según Monreal, a los menores se les asignan labores de vigilancia y "halconeo", así como el traslado de personas, mercancía y dinero de las organizaciones criminales.

Agregó que seis de cada diez sicarios de esas organizaciones son ex policías o ex militares, mientras los restantes cuatro son reclutados entre la población civil.

Aunque siete de cada diez personas dentro de los "escuadrones de la muerte" son varones, la participación activa de las mujeres resulta cada vez mayor, dijo.

Con base en conversaciones con autoridades y entrevistas directas con cerca de 30 sicarios, el diputado federal aseguró, además, que grupos de autodefensa y paralelos se alquilan para realizar diversas actividades ilícitas como el control de rescates, extorsiones, secuestros, trata de personas y venta de drogas, entre otras.

Monreal cuestionó la negativa del gobierno federal a reconocer la existencia de los "escuadrones de la muerte", cuando en muchas localidades cobran incluso impuestos, como "el derecho de piso", y representan una economía paralela ilegal.

Durante la presentación de su libro en el Palacio de San Lázaro, el líder parlamentario de Movimiento Ciudadano remarcó que la solución a ese problema no son más soldados, policías, jueces, armas y cárceles, sino una política social eficaz para generar oportunidades y un replanteamiento general de la estrategia anticrimen para atacar la descomposición social.

FERNANDO DAMIÁN