ESPECIAL MILENIO DIGITAL
30 de enero de 2017 / 08:03 a.m.

NUEVA YORK.- Miguel Ángel Pantoja, como miles de migrantes que trabajan sin documentos en Estados Unidos, ha vivido los abusos de empleadores que se aprovechan de su situación migratoria. Pero él es una persona que no se deja y ya demandó a tres de sus patrones que violaron sus derechos laborales.

Miguel Ángel nació en Ciudad de México y hace casi 16 años que migró a EU para vivir con una de sus tías en Nueva York. Como tantos otros, vino para buscar su sueño americano. Desde entonces ha trabajado de lavaplatos, mesero y tomando los pedidos telefónicos en restaurantes.

"Todos llegamos aquí haciendo eso, ganando poquito y conformándote", dijo en su español pocho.

Desde entonces, el joven que hoy tiene 29 años no ha podido arreglar su situación migratoria, pero tiene la esperanza de que pronto pueda poner en orden sus documentos y así ponerse a salvo de las amenazas de Donald Trump.

En 2011, Miguel Ángel trabajaba para el restaurante T-Bons diner en Queens, un vieja cafetería con mobiliario de los ochenta, en donde el patrón se enriquecía a costa de sus empleados.

"Empecé con el horario más difícil de todos, porque nadie quiere trabajar fines de semana, trabajar tarde y los días feriados. Entonces empecé así, como todo nuevo empieza hasta que uno paga el derecho de piso".

Ahí ganaba 2 dólares la hora como pago por su trabajo, pero tenía derecho a recibir 4.50 dólares por hora. Ilegalmente, el dueño retenía por meses los sueldos de los meseros, quienes se mantenían solo con las propinas.

"Fueron tres años que trabajé 57 horas a la semana, no me daban vacaciones, no me daban la hora de comida o no me pagaban nada, ni enfermedad. Nada, nada, nada. Entonces, haciendo cuentas, si era un buen dinero que él se estaba quedando, porque no nada más era mío, era el de todos los que trabajábamos ahí porque a todos les hacía lo mismo", contó en las oficinas de la Asociación Tepeyac, que lo ayudó a reclamar el pago justo por su trabajo en el restaurante.

Esta organización pro migrantes se dedica a que las personas indocumentadas conozcan sus derechos, les ofrece asesoría y respaldo legal para enfrentar juicios laborales.

"Vine aquí y me enseñaron que cualquier empleador, sea el estatus que tengas, te tiene que pagar lo que es", dijo.
Joel Magallanes, de esa asociación, explicó:

—El trabajo de Tepeyac ha sido, sigue siendo y se mantiene para los que no conocen sus derechos humanos, no conocen sus derechos laborales. Les dicen sus empleadores: "Porque no tienes papeles no tienes derecho". Esa es una gran mentira: todo el mundo tiene los mismos derechos laborales aunque no tenga papeles...

Miguel Ángel lo narra a su manera:

—Abusan de esa vulnerabilidad que tenemos nosotros. Ellos por eso se hacen ricos, ellos viajan, tienen sus casas, compran carros, porque nos están quitando lo que es de nosotros", dijo con tranquilidad en su rostro y con la actitud de quien no es capaz de matar una mosca, pero también con la impronta de no dejarse pisotear. Por eso decidió demandar a su patrón y tratar de que el resto de sus compañeros en el restaurante también lo hicieran.

"Empecé a decirles a los demás que era injusto, que teníamos que ponerle un alto, pero unos no quisieron, otros tuvieron miedo. Por eso abusan ellos, por eso es que los empleadores abusan", narró.

Joel Magallanes, director de la Asociación Tepeyac en Nueva York, afirmó que el abogado de la organización que está defendiendo a Miguel Pantoja recupera alrededor de 3 millones de dólares cada año de salarios no pagados. "De poquito en poquito, es mucho lo que se les roba a los trabajadores", dijo.

El 25 de abril de 2014 la demanda Miguel Ángel llegó a la Corte del Distrito Este de Nueva York, porque él no llegó a un acuerdo con su patrón, quien quería pagar 50 mil dólares por los abusos cometidos, en vez de los 80 mil que exigía Miguel.

Hasta el momento el juicio sigue, pero Miguel Ángel no es nuevo en esto: ya ganó otras batallas legales que emprendió contra dos patrones que tampoco le pagaron su sueldo acorde al salario mínimo vigente.

Todos los mexicanos al margen de su situación migratoria tienen derecho al mismo salario, al pago de horas extras y a un lugar digno de trabajo con condiciones seguras.

"Independientemente de cualquier cambio en el gobierno de Estados Unidos los trabajadores, particularmente los de aquí de Nueva York, seguirán teniendo los mismos derechos", sostuvo Carlos Gerardo Izzo, cónsul de Asuntos Públicos en Nueva York, quien pide a los migrantes que no tengan miedo y se acerquen al consulado si están siendo explotados por sus patrones.

Miguel, ahora trabaja atendiendo los pedidos en otro restaurante, pero a pesar de la pinta de bonachón, es un migrante valiente, fuerte, que exige sus derechos y que le pide a sus paisanos que luchen por un trato justo: "Tenemos que trabajar y tenemos que ganar todos, no solo los más ricos".