ROGELIO AGUSTÍN Y MARIANA OTERO-BRIZ
25 de abril de 2013 / 11:48 a.m.

Chilpancingo • A las 13:25 horas, la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG) se declaró en desobediencia por la aprobación de la reforma a la ley de educación local, con lo que dio comienzo a dos horas y media de violencia, destrozos y saqueos en los edificios que albergan las dirigencias estatales de PRI, PAN, PRD y Movimiento Ciudadano.

La ira del magisterio y del Movimiento Popular de Guerrero (MPG) alcanzó también a la Contraloría interna de la Secretaria de Educación de Guerrero (SEG) y a la casa de gestión del senador perredista Socorro Sofío Ramírez Hernández, uno de los representantes populares más cercanos al gobernador Ángel Aguirre Rivero.

Durante el tiempo que el magisterio realizó sus desmanes, la policía se limitó a resguardar las instalaciones del Congreso local y del palacio de gobierno.

Por la mañana el vocero de la Coordinadora, Minervino Morán, dio a conocer que la postura de la CETEG y el MPG era de rechazar contundentemente la reforma educativa aprobada por el pleno del Congreso en su sesión del pasado martes,

Agregó que las movilizaciones serían inminentes, aunque tampoco descartó un regreso a clases parcial, para evitar que los alumnos enfrenten el riesgo de la pérdida de su curso escolar, ya que tienen dos meses en el paro.

Después de las 11 horas comenzó en el lado sur de la ciudad la marcha que se denominó “del repudio”, porque, dijeron, los diputados de todos los partidos incurrieron en un “acto de traición”.

La marcha culminó en la plaza central Primer Congreso de Anáhuac, donde orador principal fue Morán, quien denunció que la reforma educativa local fue aprobada bajo las líneas que trazó el gobierno federal, respaldado por la administración local y los diputados de PRI, PVEM, PAN y PANAL, aunque también algunos integrantes de la bancada del PRD y del Movimiento Ciudadano (MC).

Tras el mensaje del dirigente se organizó el retorno hacia el campamento ubicado en la colonia Burócratas; sin embargo, los que se encontraban en la descubierta principal se negaron a revelar la ruta que habrían de seguir.

Embestida contra partidos

El contingente de profesores y activistas pasó por la calle Emiliano Zapata, donde se ubica la sede estatal del PAN, y ahí los manifestantes comenzaron a descargar su furia, al arremeter con palos, tubos, varillas y piedras contra el inmueble, cuyas estructuras de tubular y aluminio con grandes cristales sucumbieron rápidamente ante la irrupción de los mentores.

Empleados y militantes que estaban en el lugar se resguardaron bajo los escritorios, mientras computadoras, material de oficina, propaganda, cuadros y enseres eran destrozados.

Después tocó el turno a la dirigencia del Partido Movimiento Ciudadano (PMC) ubicada en la calle Cristóbal Colón, también en el primer cuadro de Chilpancingo, donde se vivió un cuadro similar.

A los militantes del PMC les llamó la atención el hecho de que los profesores los agredieran, pues salvo el caso del diputado Evencio Romero Sotelo, los demás legisladores naranjas respaldaron la propuesta de reforma hecha por la dirigencia de la CETEG.

Sobre la avenida Miguel Alemán, en el lado sur del centro, se ubica el inmueble que alberga al PRD-Guerrero. Ahí, los integrantes de la dirigencia fueron alertados de lo ocurrido en el PAN y el MC, por lo que se retiraron poco antes de que la muchedumbre llegara.

La ausencia de personal no disminuyó los ánimos de los manifestantes, quienes rompieron cristales, destruyeron equipo de cómputo e incendiaron la entrada del edificio.

Calle abajo, sobre la avenida Lázaro Cárdenas, encontraron la casa de gestión del senador perredista Sofío Ramírez Hernández, en cuyas fachadas pintaron leyendas en las que lo acusaron de servir al gobernador y le reprocharon su falta de respaldo al movimiento disidente.

Las instalaciones del PRI merecieron un trato especial. Ahí no sólo destruyeron e incendiaron material de oficina, equipo de cómputo y retratos de líderes, sino que se volcaron sobre el auditorio que todavía no está completamente rehabilitado.

Los maestros incendiaron varias oficinas, entre ellas las de Movimiento Territorial y la Confederación de Trabajadores de México.

La imagen del ex gobernador José Francisco Ruiz Massieu, que durante más de una década resguardó la pared central de la sala que lleva su nombre, fue destrozada e incendiada, al igual que los retratos del presidente Enrique Peña Nieto y los logotipos priistas que encontraron en el camino.

En la explanada central colocaron muebles, materiales de oficina, propaganda y recuadros, a los que prendieron fuego para formar una gran fogata.

Ahí salieron a relucir las bombas molotov que llevaban los inconformes y también se observó a un profesor con una estructura de metal cortada en forma de T, la cual se habilitó como una pistola para disparar petardos.

Los maestros trataron de derribar el busto de Plutarco Elías Calles, pero éste no cedió y los mentores solo lo pintaron con aerosol. Enseguida emprendieron la retirada.

Después se trasladaron a la sede de la Contraloría Interna de la Secretaría de Educación de Guerrero, donde violaron las puertas, destruyeron muebles y equipos de cómputo, y sustrajeron documentación original que vaciaron sobre la carretera. Posteriormente prendieron fuego en varias oficinas.

A las 17:15 horas las acciones de la CETEG culminaron y sus contingentes se concentraron en las vialidades de la colonia Burócratas, donde mantienen el campamento principal desde que comenzó el movimiento contra la reforma educativa federal.

Tras los hechos, personal de Protección Civil estatal y bomberos se movilizaron para sofocar los incendios que causaron los manifestantes.

Minervino Morán justificó los destrozos al señalar que fueron una reacción extrema en virtud de la decisión que tomó el Congreso local.

En entrevista con MILENIO, el líder magisterial indicó que avalaba las incursiones en las sedes de los partidos, ya que hay mucha indignación entre el magisterio por la decisión que tomaron los diputados “de burlarse”.

Morán añadió que se dio una muestra de reacción “ante la agresividad de las políticas que se están imponiendo, y por eso se realizaron este tipo de acciones contra los partidos”.

Sin embargo, dijo que los docentes no buscan la desestabilización del estado ni “derrocar” al gobernador Ángel Aguirre.

Claves¿Infiltrados?

Mario Zamora, líder de CETEG, encabezó la movilización hacia las sedes partidistas. Se le pudo ver durante dos horas y media en televisión mientras ordenaba a los agresores arrojar piedras, romper ventanas y prender fuego. Estuvo al frente hasta el regreso al campamento de la CETEG. Zamora fue quién dialogó con el comandante Espartaco el viernes 5 de abril, en el desalojo de la Autopista del Sol.