12 de abril de 2014 / 02:25 p.m.

Buenos Aires.- El avance del narcotráfico en Argentina obligó al gobierno a realizar operativos espectaculares, inéditos y permanentes con agentes especiales, en medio de un debate social que se ha incrementado por el auge del crimen organizado.

La ciudad de Rosario, ubicada en la provincia de Santa Fe, a 300 kilómetros de Buenos Aires, se convirtió el miércoles pasado en el epicentro de la nueva lucha contra el narcotráfico que puso en marcha la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Ese día se llevó a cabo el mayor operativo de combate al narco en la historia del país, con la llegada de tres mil efectivos de fuerzas federales que realizaron casi un centenar de allanamientos y que detuvieron a 24 personas.

Rosario comenzó a concentrar la atención mediática desde el año pasado, luego de que se detuvieran a jefes policíacos vinculados con bandas que trafican drogas para su venta al menudeo.

Además, los 264 asesinatos registrados en 2013 en Rosario la convirtieron en la ciudad más violenta del país y en donde estuvo a punto de ocurrir un magnicidio, ya que la casa del gobernador Antonio Bonfatti fue baleada en octubre.

Con estos antecedentes, el gobierno nacional preparó un mega operativo en el más completo de los sigilos, pues la llegada de los efectivos tomó por sorpresa tanto a los ciudadanos como a los medios de comunicación el miércoles por la tarde.

Luego de calificar como un éxito esa jornada, el jefe del gabinete, Jorge Capitanich, anunció que dos mil miembros de las fuerzas de seguridad federales se quedarán de manera permanente en Rosario para combatir el narcotráfico.

La noticia también representó un cambio radical en las políticas de seguridad del país sudamericano, ya que por primera vez se coordinan dos gobiernos de distinto signo político, ya que en Santa Fe gobierna el socialismo, que es rival del kirchnerismo.

El trabajo conjunto de todos los poderes se convirtió en una demanda que fue creciendo desde que a finales del año pasado la Conferencia Episcopal denunció la peligrosa expansión del narco y la inacción del Estado.

La Iglesia Católica comenzó así un debate social que fue creciendo en los meses siguientes, en el que se involucraron todos los sectores políticos y que provocó cambios en la Secretaría para la Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar).

El primer resultado concreto fue el operativo en Rosario, pero Capitanich ya anticipó que habrá otras acciones de este tipo que se realizarán "con mucha racionalidad, prudencia y contundencia".

Notimex