10 de febrero de 2014 / 10:04 p.m.

TOKIO.— La mayoría de los militares estadounidenses hallados culpables de delitos sexuales en Japón en años recientes no fueron a prisión sino que fueron bajados de grado, multados, confinados a la base o expulsados de la fuerza armada, según documentos oficiales.

En unos 30 casos, el único castigo fue una amonestación por escrito.

Más de mil documentos internos del Departamento de Defensa, obtenidos por la AP gracias a la Ley de Libertad de Información, narran casos con detalles explícitos, ofreciendo un panorama perturbador sobre cómo los militares estadounidenses castigan a los suyos que han sido acusados de delitos sexuales.

El manejo de los casos raya en lo caótico, y se ven algunos casos graves que son luego reducidos a cargos leves. En dos casos de violación, los comandantes vetaron las recomendaciones de realizar juicios de guerra y en lugar de ello ordenaron que los cargos fueron retirados.

Aun cuando las autoridades militares coincidían en que se ha cometido un delito, era poco probable que el sospechoso vaya a prisión. De 244 efectivos militares cuyas penas fueron mencionadas en los documentos, sólo una tercera parte de ellos fueron recluidos.

El análisis de los delitos sexuales, reportados entre el 2005 y comienzos del 2013, arroja una variedad contradictoria e inconsistente de decisiones:

La Infantería de Marina era el brazo armado con mayor probabilidad de castigar con cárcel a un soldado, con un total de 53 penas de cárcel entre 270 casos. En contraste, de los 203 casos de la Armada, más de 70 fueron objeto de juicio de guerra u objeto de algún castigo. Sólo 15 fueron sentenciados a cárcel.

La Fuerza Aérea fue la más flexible. De 124 crímenes sexuales, el único castigo para 21 acusados fue una amonestación por escrito.

Aumentaron los casos en que las víctimas se negaban a cooperar con las autoridades o se retractaban, indicio de que podrían haber perdido confianza en el sistema. En el 2006, el Servicio Naval de Investigaciones Penales, que abarca a la Infantería de Marina y la Armada, reportó 13 casos de esos; en el 2012, ascendieron a 28.

En dos casos, ambos de la Infantería de Marina, las denunciantes dijeron que fueron abusadas sexualmente tras una noche de intensa ingestión alcohólica, y ambas tenían algo de pruebas que fundamentaran sus denuncias. En uno de los casos, el soldado acusado fue sentenciado a seis años de cárcel, pero el otro fue sólo confinado a la base militar por 30 días.

En su conjunto, los casos demuestran cómo jerarcas militares se esfuerzan para hacer disminuir la cantidad de casos de abuso sexual reportados. Los documentos también podrían servir de argumento para los congresistas que desean despojar a los oficiales de alto rango de su autoridad para decidir si delitos graves, como los de asalto sexual, deben ir a juicio.

AP.