Notimex
12 de enero de 2014 / 05:45 p.m.

Hong Kong .- Un incendio destruyó al menos 300 construcciones de la ciudad tibetana de Dukezong en Shangri-la, en la provincia de Yunnan, la cual tiene una antigüedad de más de mil 300 años, sin que se reporten víctimas o heridos.

Durante más de 10 horas el fuego arrasó con viviendas, comercios y monumentos emblemáticos de tres vecindarios de Dukezong, que significa en tibetano "ciudad de la Luna" y fue construida durante la dinastía Tang.

Alrededor de dos mil personas, incluyendo bomberos, soldados, policías y residentes, participaron en las labores para sofocar el fuego, que obligó al desalojo de más de dos mil 600 residente, sin que hasta el momento se reporten víctimas fatales o heridas.

Más de 240 fueron destruidas por completo, mientras que otras 53 fueron desmanteladas para detener la propagación del fuego, que destruyó además importante reliquias culturales y piezas tibetanas de arte, que databan del siglo XVII.

El siniestro inició esta madrugada cerca de las 01:30 horas locales (17:30 GMT del sábado) en la casa de huéspedes Ruyi, junto a una torre de la oración, y se extendió a dos casas contiguas, una de las cuales fue construida hace 379 años.

"Toda mi casa de huéspedes, con 47 camas, fue reducida a cenizas. Este es el fuego más grande que nunca antes había visto. Hubo por lo menos seis explosiones de tanques de gas", indicó el dueño de ese alojamiento, Zhou Peng.

Los lugareños estiman que más del 70 por ciento de Dukezong fue destruida, incluyendo el centro de la ciudad Sifang Street, y que los daños ascienden a más de 100 millones de yuanes (unos 128 millones de dólares), según un reporte del diario Suth China Morning Post.

El fuego no pudo ser controlado debido a que la ciudad tenía sólo un tanque de agua, con un suministro de sólo 800 toneladas, la cual se agotó después de 10 minutos, y a que el más cercano se encontraba a 1.5 kilómetros de distancia.

Además de que las temperaturas bajo cero que se registran en la zona en esta época del año congelaron el agua de los camiones de bomberos, lo que hizo imposible sofocar el fuego, que se avivó por los fuertes vientos de la región.

Varios bomberos todavía están tratando de enfriar los restos de los inmuebles quemados, mientras que otros se ocupan de los tanques de gas de los restaurantes y siguen vertiendo agua por todas partes, donde siguen pequeñas llamas.