3 de enero de 2015 / 02:14 a.m.

Berlín.- Europa registró en 2014 un récord absoluto en la llegada de inmigrantes ilegales, pues según datos de Frontex, más de 260 mil personas entraron por las fronteras del viejo continente de manera irregular.

En Europa, Alemania es el país que más inmigrantes irregulares recibe. De acuerdo con la Oficina Federal de Migración, de enero a noviembre de 2014 llegaron al país teutón unos 155 mil refugiados, una cifra que supone un aumento del 67 por ciento respecto a 2013.

La oleada de inmigración ilegal provoca desde hace semanas rechazo en parte de la sociedad germana.

Miles de personas responden semanalmente al llamado del movimiento islamófobo Pegida, que aboga por una legislación más estricta con los refugiados que residen en el país.

Según declaraciones de este viernes del ministro alemán de Cooperación para el Desarrollo, Gerd Müller, no se trata de racismo, sino que el rechazo se debe a que los alemanes más pobres temen que se reduzcan los beneficios que reciben de la red de seguridad social.

En las primeras horas del nuevo año ya se desató en Alemania una discusión sobre los refugiados y solicitantes de asilo, con sectores de la sociedad que apuesta por una reducción del número de migrantes.

El ministro del ramo, que pertenece justamente al partido Unión Social Cristiana (CSU), acaba de plantear una propuesta para recortar el proceso de otorgamiento de asilo político de ocho meses a seis semanas para que se deporte de forma inmediata a los refugiados a los que no se les otorga el permiso de residencia.

La canciller alemana Ángela Merkel, por su parte, se desmarca de esta posición y en su discurso de Año Nuevo pidió a los alemanes que se solidaricen con los refugiados.

Las solicitudes de asilo para refugiados será previsiblemente uno de los temas que centre el debate político en 2015. La próxima semana la CSU, el ala bávara del partido que preside Merkel, celebrará su encuentro político más importante del año.

En él, la Unión Social Cristiana intentará como cada año captar la atención de la opinión pública alemana con sus propuestas.

En los meses anteriores, el partido levantó una gran polémica al asegurar que los inmigrantes pobres llegaban a Alemania para beneficiarse y explotar el sistema social alemán.

La prensa de los países de la eurozona, sobre todo la de territorios situados al sur del continente como España e Italia, se despierta a menudo con noticias que dan cuenta de la difícil situación que atraviesan los inmigrantes que intentan cruzar las fronteras en busca de una vida mejor.

Muchos no consiguen poner pie en su tierra soñada y pierden la vida durante el trayecto. Es habitual que los inmigrantes intenten entrar en Europa vía marítima.

Para ello viajan en pateras o barcazas de baja calidad, a veces incluso de juguete, que acaban a la deriva a pocas millas de la costa.

Justamente este viernes, la Guardia Costera Italiana tomó el control de un barco que quedó a la deriva con alrededor de 450 migrantes ilegales, la mayoría sirios.

El suceso se produjo tan solo dos días después de que otro barco con 796 inmigrantes a bordo llegara al sur de Italia con el motor bloqueado.

El año pasado cinco mil inmigrantes murieron al tratar de llegar a países más prósperos.

De los que consiguieron llegar, buena parte de ellos se queda como ilegal en países de la Unión Europea y otros permanecen meses e incluso años en albergues para ayuda de refugiados, a la espera de que las autoridades competentes les otorguen el permiso de residencia.

El récord en la llegada de inmigrantes irregulares a Europa se debe a que en 2014 aumentó de forma notable el número de guerras y conflictos armados a nivel internacional. En este sentido, es reseñable que buena parte de los ciudadanos que intenta poner un pie en Europa no son inmigrantes, sino refugiados.

No en vano, en 2014 el 80 por ciento de los que intentaron entrar en Europa son potenciales solicitantes de asilo que huyen de zonas de conflicto como Irak, Siria, Eritrea, Somalia o la República Centroafricana.

FOTO Y TEXTO: NOTIMEX