7 de febrero de 2014 / 12:39 a.m.

Washington.- El adolescente estadounidense Ethan Couch, que mató a cuatro personas cuando conducía borracho, ingresará en un centro de rehabilitación y evitará la cárcel tras ser diagnosticado con "afluenza": su vida en el seno de una familia rica ha sido tan fácil que no sabe de límites ni consecuencias.

Este caso, que suscitó una gran polémica en EU a finales del año pasado, concluyó a última hora del miércoles con la decisión del juez Jean Boyd de enviar al joven de 17 años a un centro de rehabilitación, aunque no precisó ni por cuánto tiempo ni su ubicación.

Los abogados del adolescente, en declaraciones a los medios, trataron en esta ocasión de apartar los focos del término de la discordia, "afluenza", pero fue precisamente el sicólogo de la defensa el que se sirvió en diciembre de esta palabra, desconocida por muchos hasta entonces, como argumento para eximir a Couch de la cárcel.

Gracias a la tesis del sicólogo, Couch pagará por su crimen un precio muy inferior al habitual en estos casos: una costosa terapia que sus adinerados padres ya se han ofrecido a pagar.

Eso sí, el joven podría pasar diez años entre rejas si toma drogas y alcohol. Tampoco le está permitido conducir.

El caso ha sacudido a la opinión pública de Estados Unidos, que se pregunta si la excusa de que nadie le había enseñado los límites habría servido en caso de que, en lugar de tratarse de un niño rico, fuera el caso de un adolescente sin recursos cuyos padres no han tenido tiempo de educarle como es debido.

En concreto, se ha puesto sobre la palestra que el mismo juez que ha librado de la cárcel a Couch tras arrebatar la vida a cuatro personas por conducir borracho dictó diez años en un centro de detención juvenil para otro adolescente que mató a dos.

Agencias